La tumba sin nombre del mártir cubano Pedro Luis Boitel
Pedro Luis Boitel, en una imagen de archivo - ABC

La tumba sin nombre del mártir cubano Pedro Luis Boitel

El exilio rinde homenaje en Madrid al líder estudiantil muerto en las cárceles castristas en 1972, después de 53 días de huelga de hambre

MADRID Actualizado:

La lápida sigue sin nombre en el cementerio habanero de Colón. Pero casi cuatro décadas después de su muerte en prisión, tras 53 días de huelga de hambre, el líder estudiantil cubano Pedro Luis Boitel se ha convertido en un símbolo de la disidencia al régimen castrista y su figura reivindicada dentro y fuera de la isla. Como este lunes en Madrid, cuando el escritor y poeta argentino Fernando Gril ha presentado su libro «Una tumba sin nombre», en memoria del preso político muerto el 25 de mayo de 1972 en la cárcel del Castillo del Príncipe.

La lucha por la democracia y los derechos humanos fue una constante en la vida de Boitel: primero contra la dictadura de Fulgencio Batista y luego contra la de Fidel Castro, que lo temía por ser el líder estudiantil más relevante de su tiempo, por su rebeldía, carisma y sus ideas democráticas. Gril consideró «un acto de justicia honrar su memoria». El libro presentado por la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad (AIL) «no solo trata de la vida de Boitel, sino la de muchos presos políticos cubanos que se han inspirado en él», precisó el periodista argentino.

Pedro Luis Boitel comenzó una cadena de huelgas de hambre que luego han continuado Orlando Zapata y Guillermo Fariñas. El escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner recordó que trece personas han muerto en la isla bajo las mismas circunstancias que Boitel durante las últimas cinco décadas.

Montaner explicó que el poeta pertenecía al Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro, que como tal luchó activamente contra el régimen de Batista, pero una vez en el poder criticó la deriva comunista totalitaria del castrismo, lo que le costó la prisión. Pero las autoridades carcelarias no lograron doblegar su «indomable voluntad» con «juegos diabólicos», a pesar de su fragilidad física. «La imagen que conservo de Pedro Luis Boitel es la de un joven delgado, risueño, ingenioso, bromista», relata en el prólogo del libro de Gril.

Después de expresar su reticencia a las huelgas de hambre, Zoé Valdés rememoró la frase que Boitel pronunció cuando estaba a las puertas de la muerte: «Yo voy a estar vivo». La escritora exiliada en Francia calificó «Una tumba sin nombre» como un libro «necesario» para la «revelación versus revolución; contra la revolución es necesaria la revelación de realidades, dolores, dramas».

Represión en Villa Clara

La activista de derechos humanos Janisset Rivero denunció durante este acto que los homenajes rendidos este mes en Cuba a Pedro Luis Boitel y Orlando Zapata han sido la causa de una nueva oleada represiva contra la oposición. Entre otros detenidos durante unas horas o días figuraban Jorge Luis García Pérez, «Antúnez» y su esposa, Iris Tamara Pérez Aguilera. Janisset se refirió a la paliza que recibió Iris en Placetas, municipio de Villa Clara. Los actos de la disidencia se celebraron entre el 13 y el 25 de mayo, fecha del nacimiento y muerte de Boitel.

Precisamente el 15 de mayo Zapata hubiera cumplido 44 años. «¡Boitel, vive!», gritaba el preso político en la celda durante sus últimos días de vida. Su madre, Reina Luisa Tamayo, y otros doce familiares comenzarán el próximo junio una nueva vida exiliados en Estados Unidos.