Soldados fieles a Gadafi en Ajdabiyah - REUTERS

Sin consenso en la ONU sobre la zona de exclusión aérea

Francia admite que «no hay consenso» en torno a la zona de exclusión aérea en Libia, pero sigue presionando mientras Washington ya no ve otra opción que bombardear a Gadafi

NUEVA YORJ Actualizado:

El Consejo de Seguridad de la ONU ha vuelto a escenificar su lento y doloroso bloqueo sobre la cuestión libia. Dos días después de empezar a debatir la propuesta de resolución puesta en circulación por Francia, Gran Bretaña y Líbano para imponer una zona de exclusión aérea que impida a la aviación de Gadafi machacar a los rebeldes, París despachó a Nueva York a su ministro de Exteriores, Alain Juppé, para presionar a favor de la resolución, que esperaban poder votar a lo largo de la tarde.

El embajador francés ante la ONU, Gérard Araud, ha admitidoque no hay consenso en torno a la medida pero aún así París no ceja en su empeño, a la espera de “alguna abstención y alguna sorpresa” que de el vuelco. Mientras el presidente de turno del Consejo, el chino Li Baodong, se ha negado a anticipar resultados “porque no puedo hablar por boca de otros”.

Para entonces Washington ha constatado que ya no es tiempo para la exclusión aérea sino para que la ONU autorice directamente ataques contra los sistemas defensivos y la potente artillería de Gadafi. El miércoles por la noche Ibrahim Dibassi, enviado de Libia ante la ONU, inequívocamente aliado con los rebeldes, hizo un llamamiento dramático: o el Consejo de Seguridad aprobaba inmediatamente una resolución, o ya no habría nada qué hacer para frenar la masacre de los rebeldes. Gadafi estaba a cien millas de Bengasi. “Quedan apenas diez horas”, advertía, con los ojos marcados al fuego por la angustia.

La aprobación de la resolución exige nueve votos a favory ningún veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, entre los que figuran China y Rusia, las dos potencias más renuentes a cuadrarse ante Gadafi, alegando que les parecía imprudente “involucrarse en una guerra civil en el norte de África”. Alemania también tenía dudas. Y las negociaciones en vano se prolongaban y el tiempo corre mientras Hillary Clinton, desde El Cairo, ha advertido de que Estados Unidos esperaba un voto afirmativo “este jueves a lo más tardar”.

Francia, optimista

Este jueves Francia ha amanecido preocupada pero optimista. Desde buena mañana Juppé había anunciado su comparecencia ante los medios alrededor de las tres y media de la tarde (hora de Nueva York), que es cuando se esperaba haber sacado adelante una resolución que contemplara la zona de exclusión aérea sobre Libia, mayores sanciones económicas y otras medidas de presión adicional, tales como la prohibición de que ningún avión de Gadafi despegue o tome tierra en ningún país miembro de la ONU. Todo, menos la invasión por ejércitos extranjeros.

Los franceses aseguraban contar con el apoyo de suficientes países de la Liga Árabe. También esperaban conseguir, no exactamente el apoyo de chinos y rusos, pero sí su abstención para poder sacar adelante la medida. Los norteamericanos eran más pesimistas y consideraban la votación mucho más impredecible. Por eso y por la gravedad de la situación ya pedían poner encima de la mesa propuestas más audaces: que los activos económicos congelados al régimen de Gadafi pudieran ser canalizados para comprar armas a los rebeldes, y ataques aéreos selectivos contra la artillería y la aviación del actual gobierno libio. O eso, o no hay revolución ni primavera árabe que valgan en Libia. Gadafi simplemente prevalecerá, advertían los expertos y clamaba Hillary Clinton desde Túnez.

Esta vez nadie quiere volver a arriesgarse a una ruptura unilateral del consenso internacional como la que se vivió antes de la guerra de Irak. Estados Unidos advirtió desde el principio que no actuaría al margen de la ONU. Lo cual no quita para que persistan los problemas que llevaron a aquella crisis: un mecanismo de vetos capaz de ahogar en burocracia y en intereses creados todos los esfuerzos. Sea porque estos directamente se bloquean, sea porque sólo se desbloquean cuando ya es demasiado tarde.