Cristina Fernández, durante un acto de campaña en Avellaneda (Buenos Aires)
Cristina Fernández, durante un acto de campaña en Avellaneda (Buenos Aires) - Efe

La vuelta a empezar de Cristina Fernández

Si los sondeos de las legislativas se cumplen, la expresidenta de Argentina tendrá que conformarse con un escaño de senadora logrado desde una segunda posición

Corresponsal en Buenos AiresActualizado:

Se resiste a asumir que no es lo que era. Soñó con un regreso triunfal que la catapultara a una futura reelección presidencial, pero la realidad –pese a ser la más votada en las primarias de agosto– parece arrojarla a un escenario de superviviente. Si los sondeos se cumplen, tendrá que conformarse con un escaño de senadora logrado desde una segunda posición.

La consultora Management&Fit (M&F) estima que la expresidenta finalmente alcanzará el 35 por ciento de los votos y su adversario, el oficialista Esteban Bullrich, superará el 40 por ciento. Ese resultado significaría una humillación para ella. Perder frente a un candidato sin vuelo propio será difícil de digerir para la mujer que concentró más poder en Argentina y cuyo futuro estelar está a horas de pasar a historia.

«El peronismo te acompaña hasta la puerta del cementerio, pero no entra»

Mariel Fornoni, directora de M&F, no da completamente por cerrado el capítulo de la expresidenta: «Nunca podemos decir que es el fin de Cristina. Es probable que siga teniendo aspiraciones a una futura reelección, el problema es que –según expresión peronista– el peronismo te acompaña hasta la puerta del cementerio, pero no entra».

«Cristina» no está dentro del camposanto pero tiene un pie encajado en el ataúd judicial. Una docena de colaboradores suyos tienen prácticamente medio cuerpo sepultado entre rejas. A la viuda de Kirchner lograr la inmunidad del Senado supone su mejor baza para evitar estrenarse en un calabozo o sortear un arresto domiciliario; experiencia que sufrió Carlos Menem sin haber hecho la mitad de la mitad que su compañera de filas en el peronismo.

La cascada de citaciones, imputaciones y procesamientos que acompañan a CFK (siglas por las que se la reconoce) no son un tema menor. Tampoco los embargos que pesan sobre su patrimonio e ingresos como expresidenta y viuda. Pero sentarse en un escaño, en rigor, tampoco es garantía de impunidad absoluta. Su exministro Julio De Vido previsiblemente perderá la inmunidad tras solicitarlo dos jueces a la Cámara. Lo mismo podría sucederle a ella.

Muerte del fiscal Nisman

El procesamiento más grave de todos –o de mayor dimensión histórica– que la persigue se enmarca en la acusación del difunto fiscal Alberto Nisman, por encubrimiento de los presunto autores iraníes del atentado contra el edificio de la AMIA (con 85 muertos y centenares de heridos). El juez federal, Claudio Bonadío la citó esta semana a declarar como imputada por «traición a la patria».

La colección de imputaciones que atesora Cristina Fernández se reparte en mesas de diferentes jueces y, entre las citas en el banquillo que la esperan, sobresalen varias. La denominada causa de «dólar futuro» que, según las investigaciones judiciales, provocó pérdidas de unos 55.000 millones de pesos al Banco Central. La de «asociación ilícita»en la adjudicación de más de medio centenar de obras públicas a sus socios (Lázaro Báez, el principal, está en prisión) en proyectos sobrevaluados, con comisiones indebidas, sin fiscalización y en muchos casos sin llegar a realizarse, las de lavado de dinero, fraude en documento público, corrupción y un largo etcétera.

La conocida como «ruta del dinero K» es otra de las causas que deberá afrontar la ex jefa del Estado. De acuerdo al arrepentido Leonardo Fariñas, durante sus gobiernos y el de su difunto marido, la «asociación ilícita» que encabezaría se habría apropiado delequivalente a un PIB de Argentina. Con esa lastre, para Cristina Fernández no hay mejor refugio que el Senado antes de, muy a su pesar, entrar en el cementerio peronista.