Claves de Latinoamérica

Los VRIC, la alianza de Venezuela, Rusia, Irán y China

A diferencia de los BRICS, el grupo no busca sinergias económicas, sino directamente el debilitamiento de Estados Unidos

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El término VRIC, siglas de Venezuela, Rusia, Irán y China, no responde a un foro formalmente constituido, como sí sucede con los BRIC (Brasil, Rusia, India y China, al que luego se unió Sudáfrica, pasando el nombre a BRICS), pero igualmente designa lo que el think tank SFS, creador del acrónimo, considera una concertación entre esas naciones. El Center for a Secure and Free Society, de Washington, estima que existe una complicidad compartida entre Venezuela (y sus socios bolivarianos del Alba), Rusia, Irán (con Hizbolá) y China para debilitar a Estados Unidos en su región de seguridad.

«La crisis de Venezuela continúa sirviendo como una batalla por poderes para las naciones VRIC contra Estados Unidos», asegura SFS en sus últimos análisis. «A medida que aumenta la presión internacional contra el régimen de Maduro, sus aliados de fuera de la región –Rusia, Irán y China– sigue ofreciéndole diversas formas de ayuda».

Alianza estratégica

Joseph Humire, director ejecutivo de SFS y a quien se debe el término VRIC, afirma que entre esos países no solo existe cooperación en materia de seguridad y defensa, evidenciada en las maniobras militares realizadas, sino también en el área de inteligencia. Así, sugiere que esas naciones pueden estar compartiendo información en un grado parecido al de los «Cinco Ojos» (alianza entre los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda).

Si bien puede parecer que China, como ocurre en la crisis venezolana, está menos implicada en el «hostigamiento» a Estados Unidos, Humire advierte que «los chinos saben vender la imagen de que solo buscan acuerdos comerciales, pero en realidad usan a Rusia e Irán como países que pueden ser más directos, mientras China se queda en la sombra». Humire recuerda que Pekín tiene igualmente como doctrina la guerra asimétrica, algo que entre otras cosas se concreta en mezclar lo comercial y lo militar, facilitado por el hecho de que muchas empresas chinas están controladas por el Ejército.

«Sin Siria, no habría habido chavismo»

Humire lleva tiempo advirtiendo sobre cierta semejanza entre la crisis de Siria y la de Venezuela, yendo más allá de los paralelismos que últimamente otros observadores han destacado. Afirma que la revolución bolivariana de Chávez tiene más que ver con el movimiento Baaz de Siria que con la revolución cubana. «Tienen la misma táctica y estrategia: en cuanto a táctica, Baaz se infiltró en el Ejército para «capturarlo», como hizo después Chávez con su Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, y en cuanto a estrategia, Baaz utilizó el panarabismo y habló de la Gran Siria, mientras que el bolivarianismo de Chávez tiene en la cabeza a la Gran Colombia».

Humire recuerda que Venezuela ha contado históricamente con tres olas migratorias procedentes de Siria. Una hacia 1880, con la decadencia del Imperio Otomano; otra a finales de la década de 1910 debido al genocidio de Armenia, y la tercera en las décadas de 1950 y 1960, cuando se formaron las dictaduras militares en los países árabes. «Sin esos refugiados la revolución bolivariana nunca se habría producido; se habría intentado seguir la línea de Cuba, queriendo tomar el poder mediante ataques guerrilleros, pero Chávez siguió el modelo Baaz, no el castrista, para su diseño inicial», manifiesta.

Al Assad y Maduro

Con esto en mente, Humire advierte que lo que ocurre en Venezuela no es una mera «ocupación cubana». El haberlo creído así explica que no haya habido manera de «fracturar» el poder chavista. «El caso es mucho más complejo que la presencia de Cuba o el auxilio de Rusia. Lo que hay es una implicación de muchos países; ahí se ha formado una alianza: los VRIC de los que hablamos». Y así como el sostenimiento de Bashar al Assad depende de la alianza exterior que lo ha mantenido en el poder, la continuidad de Maduro depende también de esa constelación de fuerzas exteriores.

El objetivo de los VRIC, asegura Humire, es laminar la influencia internacional de Estados Unidos y convertir el orden mundial en un sistema multipolar. Añade que precisamente en los documentos manejados en algunas de las maniobras militares realizadas con participación de esos países se utiliza el término de «fuerza multipolar».

En ese esfuerzo de Rusia, China e Irán por combatir la influencia de EE.UU., Venezuela aparece como esencial para redibujar el mapa geopolítico de Latinoamérica, pues su situación puede afectar directamente a naciones vecinas como Ecuador, Colombia e incluso Panamá.