Vladímir Zelenski, durante un acto electoral
Vladímir Zelenski, durante un acto electoral - EFE
ELECCIONES EN UCRANIA

Volodímir Zelenski, el «showman» que alcanza el poder

El cómico ha condenado la política de Moscú hacia su país, pero es contrario a romper vínculos con Rusia

Corresponsal en MoscúActualizado:

El poder de la televisión y el humor ha provocado un vuelco en Ucrania. Volodímir Zelenski, un archiconocido humorista de 41 años que nunca antes había tenido ninguna relación con la política, será, según los sondeos, su próximo presidente al haber ganado al mandatario actual Petró Poroshenko.

Zelenski, que procede de Krivói Rog, sureste del país, estudio leyes, pero nunca ejerció como abogado. Siendo estudiante se aficionó al concurso humorístico, muy popular en la televisión soviética, KVN, el llamado Club de la gente Divertida e Ingeniosa. Participó en sus espacios y pasó de ser un simple concursante a diseñar guiones y crear equipos.

De ahí, en 2003, saltó al programa de chistes y variedades Kvartal-95 (Barrio-95) de la televisión ucraniana «1+1», en donde continúa todavía aunque ahora con el nombre de Vecherni Kvartal (La tarde del barrio). Ha intervenido como actor en películas, ganó un concurso de tango, ha escrito guiones, participado en proyectos artísticos con Rusia y fue miembro del consejo de administración de la cadena Inter.

El magnate ucraniano de origen hebreo, Ígor Kolomoiski, dueño entre otras cosas del canal «1+1» y enemigo acérrimo de Poroshenko, es el principal patrocinador de Zelenski. En una reciente entrevista, Kolomoiski admitía que empujando a su pupilo a meterse en política lo único que perseguía era utilizarle para ridiculizar al presidente y mermar sus posibilidades electorales. De hecho, Zelenski en unos de sus programas escenifica satíricamente el entierro de Poroshenko.

El oligarca no creía que la popularidad del humorista iba a subir tan deprisa. Sin embargo, el experimento ha ido mucho más lejos y ahora Zelenski, que anunció su intención de concurrir a las elecciones el 31 de diciembre, durante el programa especial de fin de año de «1+1», se perfila como el favorito.

Ha condenado la política de Moscú hacia su país, pero es contrario a romper vínculos con Rusia, sobre todo el terreno artístico. Es partidario del ingreso en la OTAN y la Unión Europea, de recuperar Crimea y las regiones rebeldes del este, pero piensa que el principal problema que Ucrania tiene que superar es la corrupción. Su partido se llama Servidor del Pueblo.