Vídeo: Europa dice adiós al bipartidismo
ELECCIONES EUROPEAS

Verdes y euroescépticos cambian el panorama político europeo

La participación ha sido la más alta en 20 años, pero los grandes partidos pierden peso en el Parlamento

Corresponsal en BruselasActualizado:

Buenas noticias desde la Unión Europea: por primera vez en 20 años la participación ha aumentado en prácticamente todos los países, lo que las convierte en unas elecciones socialmente tan relevantes como un escrutinio nacional. Malas noticias para la UE: los grupos euroescépticos y nacional populistas aumentan significativamente y amenazan con convertirse en un actor esencial en la política europea. También suben los Verdes, que obtienen su mejor resultado histórico y los liberales, que al final han integrado al partido del presidente francés Emmanuel Macron y podrían pasar por primera vez de los cien diputados. El grupo popular europeo seguirá siendo el primer partido de la Eurocámara seguido por el socialdemócratra que ha perdido pie en uno de sus feudos naturales, Alemania, después de haber visto cómo desaparecían prácticamente del paisaje político de Francia.

Según los primeros datos publicados por el Parlamento Europeo, cerca del 51% de los votantes acudieron ayer a las urnas, lo que representa la participación «más alta de los últimos 20 años» y la ruptura de una tendencia que se manifestaba hasta ahora con una disminución persistente del entusiasmo electoral por la política comunitaria. «Las estimaciones preliminares indican que la participación en estas elecciones es la más alta de los últimos 20 años. Representa el primer aumento en participación, respecto a las anteriores, de la historia», según describió ayer tarde el portavoz de la Eurocámara, Jaume Duch.

El caso británico

Esa cifra podría aumentar puesto que no incluye las cifras del Reino Unido, cuyos datos se publican con un inexplicable retraso a pesar de que la votación tuvo lugar el jueves, pero se sabe que la participación ha sido también muy elevada, teniendo en cuenta las circunstancias dramáticas en las que esta elección se ha producido, en medio del melodrama del Brexit. La paradoja vuelve a ser la misma, del entusiasmo electoral del Reino Unido se espera un batallón de diputados eurófobos, empezando por el demagogo Nigel Farage, el gran impulsor del Brexit, que peleará para quedarse cuanto antes sin trabajo porque todos los representantes británicos perderán sus cargos.

A pesar de las oscilaciones, el Partido Popular Europeo vuelve a ser el más votado y los socialdemócratas se quedan en el segundo puesto. Los liberales alcanzan el tercer lugar, pero el salto cuantitativo más interesante dentro del espectro de la política tradicional es el ascenso de los Verdes, lo que sin duda se traducirá en una mayor relevancia de la agencida medioambiental en la legislatura que empieza. En Alemania, los Verdes han duplicado sus resultados, se convierten en el segundo partido detrás de los democristianos de la canciller Angela Merkel y pasan por encima de los socialdemócratas de forma humillante para estos. Pero la cruz de la moneda es que buena parte de lo que ha perdido Merkel se lo llevan los nacionalistas de derecha radical Alternativa para Alemania. Todo indica que los partidos populistas y antieuropeos pueden llegar a formar al menos dos o tres grupos y tener hasta un 30% de los escaños, con capacidad de bloquear ciertas decisiones en la cámara.

En Holanda, un país fundador, las cosas no han ido como predecían las encuestas y los populistas antieuropeos se han quedado muy lejos de sus expectativas, gracias a la remontada de última hora de los socialdemócratas con un vicepresidente de la Comisión como Timmermans haciendo campaña. También se puede interpretar como un buen resultado que en Austria los electores han castigado al extremista de derechas Partido por la Libertad (FPÖ) sumido en un escándalo de corrupción, y han premiado al canciller democristiano Sebastian Kurz, que reaccionó sin vacilación y deshizo la coalición de gobierno que tenía con ellos.

Salvini y Orban

No lejos de Austria, en Italia, la Liga del viceprimer ministro Matteo Salvini podría convertirse en el partido que tiene más diputados en todo el Parlamento Europeo, lo que significa que tendrá una capacidad muy relevante de influir en la política europea en una dirección que resulta incómoda para las actuales instituciones. A Salvini le salió ayer un nuevo admirador, el primer ministro húngaro Viktor Orban, que formalmente está encuuadrado en el PPE, aunque suspendido por su actitud antieuropea. Orban ha dicho que rechaza lo que ha pasado en Austria con el FPÖ al que quería acercarse, y ahora insiste en que el modelo que le gusta más «es el de Salvini». La migración de los diputados de Orban desde el PPE al grupo donde se organice al final Salvini podría tener consecuencias muy relevantes en la distribución de las mayorías. Orban ha tenido un resultado aún más rotundo que el anterior, que ya era tan hegemónico que prácticamente se acerca a los récords de la Bulgaria de los tiempos del Telón de Acero.

Así las cosas, en Bruselas más que en ningún otro lugar, la lectura de los resultados siempre se hace con una visión en la que cada cual ve la botella medio llena. Oincluso casi llena. La nueva legislatura tendrá un parlamento más fragmentado y menos definido. Apesar de los buenos resultados de los eurófobos, seguirán siendo una minoría. Yentre los proeuropeos, los vencedores podrían ser los Verdes, porque han logrado no solo aumentar el numero de escaños sino imponer su mensaje urbi et orbe y se han construido una especie de marchamo moral sin el cual será muy complicado trabajar en la UE. Los liberales se han hecho grandes al pasar de cien diputados, pero su capacidad de influencia dependerá más de lo que hagan sus líderes, especialmente el derrotado Emmanuel Macron.