Angela Merkel y Horst Seehofer, en un acto el pasado 20 de junio
Angela Merkel y Horst Seehofer, en un acto el pasado 20 de junio - Reuters

Los Verdes se ofrecen a Merkel para reemplazar a su aliado bávaro si éste se va del gobierno alemán

El líder de la CSU reitera su ultimátum para aplicar medidas contra los refugiados

Corresponsal en BerlínActualizado:

La última reunión de los miembros de la gran coalición alemana terminó el miércoles de madrugada y sin acuerdo migratorio. Angela Merkel sigue pendiente del ultimátum lanzado por su propio ministro de Interior, Horst Seehofer, y el peligro de ruptura del gobierno sirve de abono para que otros partidos se postulen como potenciales socios de la canciller. Así es como ha surgido la «coalición Kenia», una modalidad inédita en Alemania y fruto de la oferta de Los Verdes. «Con el objetivo de mantener la línea proeuropea del gobierno y una política migratoria humanitaria, si se establecen unas líneas claras de lucha por el clima, por supuesto estamos a disposición de la CDU para formar gobierno», ofrecía este miércoles Monika Heinold un gabinete junto a Merkel y los socialdemócratas en el que Los Verdes suplirían la salida de la CSU bávara.

La presidenta del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, no descartaba la posibilidad de que se celebren nuevas elecciones debido a la tensión entre los partidos conservadores en el gobierno. «Todavía no lo sé, (...) vamos a esperar y ver cómo termina la semana», dijo, mientras mostraba su desconcierto y su preocupación por los efectos en Europa de la situación política alemana. «Tenemos una situación en la que lo que proponen Seehofer y la CSU tiene implicaciones para toda Europa. Tendría un efecto dominó», señaló Nahles, «no consideramos que esta forma de rechazo unilateral de refugiados sea compatible con la legislación comunitaria».

Botón de muestra

Desde su propio partido, Merkel está recibiendo también duras presiones. En una carta pública dirigida a la canciller, su colega de la CDU Thomas Strobl, ministro de Interior y presidente del partido en el estado federado de Baden-Württemberg, exigía este miércoles «un giro reconocible» en materia de asilo, tras el escándalo causado por el viaje de una familia nigeriana de cinco miembros, trasladada con gran esfuerzo desde un centro de refugiados alemán en Pforzheim a otro en Francia, según los compromisos de reparto, y que tras pasar una sola noche en suelo francés tomaron el primer tren de vuelta a Alemania, sin que los controles policiales aleatorios impidiesen su llegada y su nueva solicitud de ayuda social.

Merkel tiene plazo hasta el lunes para ofrecer una propuesta europea de gestión de la crisis migratoria que satisfaga a sus socios de coalición socialcristianos, de lo contrario el ministro de Interior tomará medidas unilaterales. Después de que la reunión de crisis que la coalición mantuvo hasta la madrugada del miércoles no arrojara acuerdo alguno, Alexander Dobrindt, líder parlamentario de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, descartaba ayer conceder tiempo adicional a una respuesta común europea.

«Sabemos desde hace tres años de la dificultad de una solución europea. El plazo ahora es claro», señaló, recordando, en alusión al Consejo Europeo, que «el jueves y el viernes todavía habrá conversaciones a nivel europeo, pero esos acuerdos son en general complicados y Alemania debe actuar ya, negando la entrada a aquellos inmigrantes registrados ya en otro país comunitario, donde deben gestionar su solicitud de asilo». «No puedo imaginarme qué tiene de criticable —insistió– que Seehofer quiera imponer en las fronteras el derecho vigente», sin mencionar que todo el peso de las corrientes migratorias caería, en ese caso, sobre los países europeos del sur con fronteras exteriores.

Un asunto «clave»

Volker Kauder, jefe del grupo parlamentario común formado por CDU y CSU en el Bundestag, al borde de la escisión por las posturas discordantes en materia de inmigración, reconoció ayer que la situación interna del gobierno de Berlín es «muy seria» y que «no se trata de una nimiedad, sino de algo central e importante».

Aunque admitió que la CSU está sobreactuando por encontrarse en precampaña electoral, de cara a las regionales del 14 de octubre, recordó que «hay situaciones, también en política, en las que hay que discutir seriamente sobre un tema… es verdad que ahora debemos llegar próximamente a un resultado, de una u otra manera, pero este asunto es clave, central para nuestro modelo de convivencia, y no reconocer eso no facilitará las cosas».