Los «Verdes» franceses crecen mientras caen la extrema derecha y el PC

Según las cifras oficiales del Ministerio del Interior, el centro-derecha es aritméticamente mayoritario en toda Francia. Los socialistas no progresan, como esperaban. Los ecologistas suben significativamente por todas partes. El PCF continúa su lento e inexorable hundimiento histórico. Se confirma que la gran novedad es el hundimiento de la extrema derecha, favoreciendo la recomposición de la derecha moderada.

PARÍS. J. P. Quiñonero, corresponsal
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Desde hacía meses, todos los sondeos habían pronosticado una «ola rosa», que comenzaría en París y podía extenderse por toda Francia. En la primera vuelta, sin embargo, los electores han votado muy mayoritariamente al centro-derecha, confirmando el control de las grandes ciudades, mientras que los ministros y grandes tenores socialistas han sido muy castigados.

MINISTROS EN HORAS BAJAS

En la primera vuelta, el centro-derecha ha confirmado el control de Marsella, Burdeos, Nantes, Amiens y ha sido votada mayoritariamente en Lyon y Toulouse. El candidato socialista ha quedado en muy buena posición para conquistar París, la capital del Estado, pero los ministros y ministras socialistas han quedado muy mal parados en ciudades como Avignon o Lille, donde dos «estrellas» femeninas del socialismo francés (Elizabeth Gigou y Martine Auvry) han tenido resultados malos o mucho peores de lo esperado.

Ante la segunda vuelta, la mejor aliada de la izquierda continúa siendo la división manicomial de la derecha moderada. En Lyon, la segunda o tercera ciudad del país, por ejemplo, se presentan tres listas de centro, derecha y extrema derecha: aritméticamente, los electores conservadores son muy mayoritarios, pero la división política puede dar la Alcaldía al candidato socialista, que en la primera vuelta ha conseguido menos del 30 por ciento de los votos.

El «modelo» de Lyon ilustra a la perfección las tribulaciones nacionales de un centro-derecha que lleva mucho tiempo controlando una mayoría importante de las grandes ciudades. Sin que las aspiraciones socialistas se hayan visto confirmadas en la primera vuelta.

Bien al contrario. Desde 1982-83, la extrema derecha ha facilitado muchas victorias electorales del socialismo francés, presentando candidaturas que dividían el voto conservador y favorecían la elección de candidatos socialistas. Esa hipoteca está desapareciendo. La extrema derecha ha ganado la Alcaldía de Orange, pero ha perdido la Alcaldía emblemática de Toulon. La extrema derecha ha retrocedido en toda Francia. Y ese retroceso ha favorecido el recentraje del voto conservador moderado.

En la Costa Azul y en el Norte, el hundimiento de la extrema derecha ha favorecido la elección de alcaldes moderados. Sin que pueda hablarse de «ósmosis» del voto extremista, es una evidencia que los antiguos electores de Jean-Marie Le Pen prefieren votar candidatos conservadores.

Perdido el apoyo indirecto de la extrema derecha, el PS tambien pierde una parte del apoyo de sus aliados comunistas. El PCF está corriendo el riesgo de desaparecer en las grandes ciudades, donde se está convirtiendo en un partido grupuscular y «protestatario», sustituido por grupúsculos de extrema izquierda tradicional o por la lenta implantación de los ecologistas en las grandes ciudades de provincias.

Aritméticamente, los electores votaron el domingo al centro-derecha, Sin embargo, los efectos perversos de la división fraticida han dejado en suspenso muchas incertidumbres, ante la imprevisible vuelta del domingo, anunciándose muchos e inestables equilibrios llenos de matices locales: el elector francés está dando la espalda a las grandes proclamas ideológicas nacionales, para confiar su apoyo a los políticos locales.