Venezuela completa el ciclo revolucionario

Por RAMÓN PÉREZ-MAURA
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El cáncer de Venezuela se origina en su riqueza natural y en particular en su petróleo. El gran problema de esa sociedad -no tan distinto del que tiene la mexicana- es que los venezolanos siguen creyendo que por ser tan rico su país es el Estado quien debe mantenerlos a ellos. La irracional explotación del crudo bajo los gobiernos de copeianos -centro-derecha- y adecos -socialdemócratas- desembocó en el absoluto descrédito del sistema democrático, lo que generó primero un golpe de Hugo Chávez y después su toma del poder por medio de las urnas. Sólo un fruto positivo queda de su paso por la Presidencia: ha arrasado de tal manera el país que ni siquiera ha permitido un resurgir de los caducos partidos tradicionales lo que hace que ahora se pongan las esperanzas en jovencísimos tecnócratas reunidos en nuevas formaciones políticas como Primero Justicia. El proceso revolucionairo bolivariano ha completado su ciclo y ahora toca construir de verdad una VI República, empezando por redactar una constitución no bolivariana.

La sucesión de los hechos del pasado jueves es muy reveladora de por qué Chavez empezó el día como presidente y lo acabó en la cárcel. La manifestación pacífica cambió su punto de destino original y se dirigió a Miraflores donde la esparaban los matones de los «Círculos Bolivarianos», purititos criminales no muy distintos de los camisas pardas hitlerianos. A las 15,45 horas el presidente se dirigió a la nación durante 90 minutos por Venezolana de TV, lo que obligaba a todas las cadenas a conectar en directo. La ley permite invocar el interés nacional para forzar las conexiones con la TV oficial, lo que la víspera de la manifestación fue exigido por el Gobierno dieciséis veces. Cuando las televisiones privadas volvieron a transmitir desde las calles los cuerpos sin vida llenaron las pantallas. El truco para distraer la atención terminó de embolatarse: una emisora mostró imágenes grabadas de matones chavistas disparando armas automáticas contra la multitud y muertos con orificios de bala en la cabeza. Eso provocó que Guardia Nacional dejara caer a Chávez y que de repente él se encontrara tan solo que entre las dos y las cinco de la madrugada de ayer ofreció renunciar a la Presidencia a cambio de salir del país. Mas los propios oficiales de la Fuerza Aérea tenían cruzados ya sus vehículos en la pista de La Carlota. No había salida.

La desbandada de los seguidores de Chávez hace innecesario permitir ahora su salida del país. Ya no hay peligro serio de confrontación civil. Y con toda probabilidad sería más peligroso un Chávez en Cuba, teledirigiendo una revolución en la selva de la frontera con Colombia, que en una cárcel venezolana. Le ha llegado la hora de hacer frente a procesos penales de todo tipo que le garantizan un largo paso por prisión.