Veinte años de cárcel para cinco musulmanes australianos que planeaban una serie de atentados

Acumularon armas y material para fabricar bombas con el fin de perpetrar una masacre entre julio de 2004 y noviembre de 2005

EFE
SIDNEY (AUSTRALIA)Actualizado:

Cinco musulmanes australianos han sido condenados a penas de entre 23 y 28 años de prisión por planear ataques terroristas motivados por "una convicción religiosa intolerante e inflexible", según el juez Anthony Whealy, quien ha resaltado que ninguno de ellos, de entre 25 y 44 años, ha mostrado remordimiento o arrepentimiento alguno ni han renunciado a sus creencias extremistas.

Durante el juicio, el Tribunal Supremo del estado de Nueva Gales del Sur ha considerado probado que los condenados acumularon armas y material para fabricar bombas con intención de perpetrar una masacre en Australia entre julio de 2004 y noviembre de 2005.

Los terroristas fueron detenidos a finales de 2005 y la Policía descubrió en sus casas de Sidney instrucciones para elaborar artefactos explosivos y propaganda extremista, así como imágenes de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos y vídeos de decapitaciones. El juez Anthony Whealy ha señalado que éstos eran tan "gráficos y brutales" que ningún ser humano "civilizado" sería capaz de verlos sin sufrir trastornos.

El mayor juicio por terrorismo de la historia en Australia

Durante el juicio, que se ha prolongado durante diez meses y en el que han comparecido más de trescientos testigos, la fiscalía aportó extractos de una conversación telefónica en la que uno de los acusados afirmaba que la yihad es una obligación para todos los musulmanes y que Alá les otorgará el paraíso como mártires.

Al menos uno de los condenados estuvo en campos de entrenamiento para terroristas de Al Qaeda en Pakistán y otros tres ensayaron ataques dentro de Australia. Uno de sus objetivos era, al parecer, la central nuclear de Lucas Height, ubicada a las afueras de Sidney, pero nunca llegaron a fijar un blanco claro.

La sentencia pone fin al mayor juicio por terrorismo de la historia de Australia, país que nunca ha sufrido un ataque terrorista, aunque sus ciudadanos e intereses nacionales sí han sido objetivo de ataques en el extranjero. El más grave fue el cometido en la isla de Bali en 2002, donde murieron 202 personas, entre ellas 88 australianos.