Un soldado soviético controla el tráfico de Berlín tras la Segunda Guerra Mundial en 1945. AFP

La Unión Soviética ejecutó a un millón de sus soldados en la II Guerra Mundial

Los comisarios políticos de Stalin instaban a los jefes militares a disparar contra sus propios soldados en el campo de batalla si daban muestras de cobardía o miedo

ABC/
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MOSCÚ. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército soviético fusiló a un total de 954.000 de sus propios soldados en su mayoría acusados de cobardía y otros delitos, afirmó ayer Alexandr Yákovlev, historiador y ex dirigente del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Veterano de la Segunda Guerra Mundial y en actualidad presidente de la fundación internacional «Democracia», Yákovlev dijo a la agencia Interfax que «los soldados, claro está, cometieron delitos pero no merecían ser fusilados».

En este sentido, el historiador ruso citó como ejemplo para ilustrar sus declaraciones el asesinato de un soldado de 18 años de edad a cargo del comandante de su propia compañía, un crimen del que fue testigo.

«Aquello ocurrió durante una ofensiva del Ejército nazi, cuando un combatiente novato no logró controlar su miedo, se puso en pie y echó a correr. Hubiese sido suficiente tumbarle en el suelo para tranquilizarle, pero el oficial le pegó un tiro en la espalda», ilustró el historiador.

Los fusilamientos de este tipo eran «bastante comunes y corrientes» en el Ejército soviético, indicó Alexandr Yákovlev, quien agregó que los jefes de las unidades recibían instrucciones sobre la necesidad de actuar con toda la firmeza y rapidez aconsejable contra los «cobardes».

El historiado ruso explicó que también había sido testigo presencial de cómo el comisario político de un batallón daba instrucciones a los oficiales que comandaban esa unidad en vísperas de una ofensiva planeada.

Las «recetas» del NKVD

«Si decís a los soldados que se levanten y se lancen al ataque y no obedecen, disparad contra el que esté más cerca y veréis cómo los demás se pondrán en pie en seguida», según los consejos de la «receta» de aquel comisario, resaltó Yákovlev.

En tiempos de la «perestroika» de Mijaíl Gorbachov, Yákovlev fue miembro del Buró Político del Partido Comunista y el principal ideólogo de la política de «glásnost» (transparencia informativa).

Aludiendo a sus experiencias y recuerdos, Yákovlev insistió en que la muerte en el frente por disparos de la policía secreta de Stalin, la NKVD, era algo que ocurría a diario. Se trata de una cuestión que se plantea con poca frecuencia, mientras Rusia se prepara de forma oficial para conmemorar el LX aniversario del final de la guerra. La Unión Soviética registró cerca de 27 millones de bajas durante la Segunda Guerra Mundial.