El vicepresidente de Italia, Luigi Di Maio
El vicepresidente de Italia, Luigi Di Maio - AFP

La Unión Europea da vía libre a los presupuestos de Italia

El acuerdo se alcanzó por miedo a que una crisis en el país, tercera economía de la Eurozona, desencadene otra económica que se sume al problema del Brexit y al de los chalecos amarillos en Francia

Corresponsal en RomaActualizado:

La Comisión Europea (CE) aprobó ayer, con prudencia, los presupuestos de Italia para 2019. El acuerdo se alcanzó por miedo a que una crisis en el país, tercera economía de la Eurozona, desencadene otra económica, que se sume al problema del Brexit y al de los chalecos amarillos en Francia. Por eso, los comisarios, tras tres meses de duras negociaciones, dieron el visto bueno a los presupuestos del gobierno populista italiano. Sin embargo, el escepticismo en Bruselas se mantiene.

En rueda de prensa, el vicepresidente de la CE, el letón Valdis Dombrovskis, reconoció que «no son ideales los presupuestos de Italia», precisando que Roma seguirá bajo observación: «Si las cosas no marchan por el camino justo, podemos reabrir la carpeta en enero». Se evita así, por ahora, un procedimiento de sanción económica a Italia por déficit excesivo. Los presupuestos expansivos tendrán un déficit con relación al PIB del 2,04%, recortándose desde el 2,4% inicial. La CE hubiera deseado un mayor recorte, para llegar al menos al 1,9%.

Por ambas partes hubo cesiones. El gobierno italiano tuvo que alzar bandera blanca porque la situación económica se ha deteriorado y era insostenible mantener la prima de riesgo en 300 puntos, con un grave costo para las familias y las arcas del Estado. Lejos queda ya el triunfalismo del líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), el vicepresidente Luigi Di Maio, cuando, tras un Consejo de Ministros en el que se aprobaron unos presupuestos con el 2,4% de déficit, luego fueron rechazados por Bruselas, gritó: « Hemos abolido la pobreza de Italia. Hoy es un día histórico». La imagen fue insólita y la ironía corrió por las redes sociales. La realidad es que la pobreza no se ha abolido en Italia y los dos programas de los populistas, renta de ciudadanía y contrarreforma de las pensiones, han sido recortados.

La CE también decidió ceder por el momento gracias a la influencia de Angela Merkel. La canciller alemana, apoyada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, según filtran medios italianos, hizo saber a sus aliados del norte de Europa, siempre intransigentes con Italia, que un «riesgo Italia» sobre los mercados financieros podría causar un contagio en los bancos alemanes, franceses y nórdicos, debilitados por excesivos activos especulativos no líquidos. Al final, el miedo de unos y otros logró imponerse.