Vojislav Seselj, presidente del Partido Radical Serbio parte del Aeropuerto de Belgrado a La Haya. EPA

El ultranacionalista serbio Vojislav Seselj se entrega al Tribunal de La Haya

Sólo Karadzic y Mladic quedan libres entre las principales figuras del régimen yugoslavo de Milósevic que sembró el terror durante las pasadas guerras balcánicas

SIMÓN TECCO. CORRESPONSAL
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LIUBLIANA. Vojislav Seselj, presidente del Partido Radical Serbio (SRS), el mayor partido de la actual oposición política de Belgrado, se entregó en la mañana de ayer en Holanda a las autoridades del Tribunal Penal Internacional (TPI). Christian Chartier, portavoz de este tribunal, indicó que Seselj llegó a Amsterdan en un vuelo regular de la compañía nacional serbomontenegrina y que fue encarcelado en la penitenciaría de Sheveningen, en las afuera de La Haya, donde se encuentran otros imputados serbios. Entre ellos, su principal aliado político, Slobodan Milósevic.

El líder ultranacionalista serbio (sostiene que el concepto de la «Gran Serbia es mi criatura»), se entregó después de que el jueves pasado la Fiscalía de la ONU presentase en su contra una acusación por crímenes contra la Humanidad y violación de las normas militares internacionales en Croacia, Voivodina y Bosnia-Herzegovina entre 1991 y 1992.

En concreto se le acusa de haber dirigido unidades paramilitares que fueron protagonistas de feroces matanzas de civiles en las zonas de Slavonia Occidental y en Vukovar, en Croacia, y en las ciudades de Bijelina y Bosanski Samac en Bosnia. Matanzas, estupros masivos y torturas en las que habría participado de una forma personal y directa. Sus «hazañas» en Voivodina se centraron en la limpieza étnica, con la deportación de miles de croatas y húngaros.

A este particular currículum habría que agregar los crímenes cometidos también contra la propia población civil serbia, cuando ésta se negaba a agredir a sus vecinos no serbios.

Mitin de despedida en Belgrado

Seselj aseguró antes de su partida que en varias oportunidades quiso viajar a la Haya para «presentarme como testigo y defenderme como inocente», y que varias veces se quejó públicamente de que las autoridades holandesas no quisieron proporcionarle el correspondiente visado.

En un discurso pronunciado el domingo por la noche en pleno centro de Belgrado, donde unos quince mil simpatizantes de su partido le dieron la despedida, dijo que viajaba voluntariamente a La Haya para defender el honor de unos 10.000 voluntarios serbios que su partido envió a Croacia y Bosnia en los primeros años de la guerra.

Arenga a los serbios

En su arenga dijo que «los serbios jamás deben permitir el arresto de Radovan Karadzic, del general Mladic» y de otros tres oficiales serbios responsables de la matanza de Vukovar y que aún se encuentra en libertad en Serbia. Seselj, que fue reelegido días atrás como presidente del SRS, se manifestó contento de poder viajar a La Haya y de estar seguro que ganará el juicio y que será él quien «juzgue a los norteamericanos, al Tribunal Penal Internacional y a la OTAN».

La noticia de su entrega al TPI fue saludada en la capital bosnia, Sarajevo, como un acto de justicia. «Sus unidades paramilitares cometieron horribles crímenes en Bosnia y tenía que terminar en La Haya», dijo a Efe el musulmán Smail Mulic. «Cuando se sabe que Milósevic y Seselj están en la misma prisión, uno tiene que creer que en este mundo hay a veces justicia», declaró a la televisión estatal bosnia Gojko Beric, publicista de Sarajevo.