El último pulso de la extrema derecha austriaca a Sebastian Kurz

El ministro de Cancillería Gernot Blümel había avanzado hoy a primera hora que a lo largo del día sería destituido el ministro de Interior

Corresponsal en Berlín Actualizado: Guardar
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Después de que este fin de semana saltase por los aires la coalición de Gobierno ente conservadores y extrema derecha en Austria, el ministro de Cancillería Gernot Blümel había avanzado hoy a primera hora que a lo largo del día sería destituido el ministro de Interior, que al igual que el recién dimitido vicecanciller Christian Strache, pertenece al FPÖ. El canciller Sebastian Kurz cedía así a las exigencias de la oposición, que amenaza con una moción de censura que le impida seguir gobernando hasta las elecciones anticipadas de principios de septiembre, como es su intención. Pero la extrema derecha austriaca no está dispuesta a ponérselo tan fácil a su hasta ahora socio de Gobierno, y amenaza con retirar a todos sus ministros si el de Interior, Herbert Kickl , sale del gobierno. Para Kurz sería así endiabladamente difícil resistir hasta septiembre, la frente de un Gobierno intervenido en el que los ministros serían sustituidos por expertos independientes.

«Yo personalmente me he encargado en los últimos dos días de supervisar todas las ayudas financieras que ha recibido el partido en los últimos años y solamente he encontrado unas pequeñas partidas que podrían ser discutibles, pero estamos hablando de 10.000 euros», ha dicho esta mañana en rueda de prensa el todavía ministro de Trasporte, Norbert Hofer, miembro del DPÖ propuesto para sustituir a Strache, «y para que la transparencia sea total toda la lista de contribuciones va a ser publicada». «Lamento infinito que este bello proyecto haya terminado así y que no podamos seguir adelante con un trabajo tan bueno para el país», ha dicho en su comparecencia, «pero un partido fuerte puede hacer mucho por su país también desde la oposición».

«El contenido de ese vídeo grabado de forma ilegal y llegado desde el extranjero ha de tener consecuencias en el gobierno y el partido», ha declarado por su parte Herbert Kickl, «pero esas consecuencias, como buenos socios, las pactamos con el canciller Kurz el viernes por la noche y el sábado por la mañana, tanto las dimisiones de Strache y Gudenus como las explicaciones institucionales que debían tener lugar. A lo largo del sábado por la tarde, sin embargo, Kurz comenzó a maniobrar por su cuenta y no se atuvo a lo pactado. Lo que sucedió en Ibiza fue fruto del alcohol, pero lo que está haciendo ahora el Partido Popular ÖVP es fruto de un frío cálculo y para permitir que Kurz siga en el poder».

Kickl se refería al vídeo grabado en un chalet en Ibiza en julio de 2017, en el que se ve cómo Christian Strache promete contratos públicos y favores institucionales a la falsa sobrina de un oligarca ruso a cambio de supuesta financiación para el FPÖ. Se trataba de una trampa cuya autoría no ha sido todavía aclarada, pero la Fiscalía General de Austria ha abierto una investigación para averiguar si Strache o Johan Gudenos, portavoz del grupo parlamentario, los dos miembros del FPÖ presentes en aquella reunión, han podido incurrir en algún delito. Los medios alemanes que difundieron el vídeo, Der Spiegel y Süddeutsche Zeitung, se han negado sin embargo a entregar a los fiscales austriacos la totalidad del material audiovisual, del que solo ha sido publicada una parte. Norbert Hofer ha asegurado que desde su Ministerio de Transporte no ha sido modificada en absoluto la política de contrataciones públicas, como sugería la conversación grabada en ese vídeo, y que la relación institucional con la citada empresa de construcción Strabag y con su antiguo CEO Haselsteiner sigue siendo la misma.

La directiva del Partido Popular Austriaco (ÖVP) está reunida desde las 11 horas para decidir la reacción a este último pulso del FPÖ. La oposición austríaca ha responsabilizado al canciller federal Kurz, de la crisis de gobierno. «En las últimas horas se le cayó la máscara al FPÖ», dijo a la prensa en Viena Pamela Rendi-Wagner, presidenta del Partido Socialdemócrata (SPÖ), el mayor de la oposición, pero es Sebastian Kurz el responsable de la participación del FPÖ en el Gobierno. Había sido previamente advertido desde dentro de su partido, por parte de muchas personas del país y también por nosotros y a pesar de ello se asoció con ese partido por una cuestión de ambición por el poder».

Rendi-Wagner insiste en que la alianza con los ultraderechistas y euroescépticos ha sido un proyecto político de Kurz y de su democristiano ÖVP (Partido Popular), «que ha conducido al país a un caos, arriesgando su estabilidad». «La dimisión de Strache no es suficiente, todo debe ser esclarecido de forma completa, jurídica y políticamente, habrá que averiguar si en el pasado hubo financiación ilegal del FPÖ y cómo se llevó a cabo la reciente compra de una participación del influyente diario "Kronen Zeitung”», ha exigido, en referencia al periódico austriaco que también fue citado en la conversación grabada. Strache, concretamente, aconsejaba adquirir una gran participación de acciones que permitiese controlar el diario a favor del FPÖ y calculaba que no habría gran resistencia por parte de la redacción porque «los periodistas son los mayores prostituidos del mundo».