José M. de Areilza - MONNET & CO.

La última oportunidad de May

Todavía no hay suficientes diputados conservadores y laboristas a favor de un segundo referéndum

José M. de Areilza
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En un Londres de clima tropical. los parlamentarios más veteranos confiesan su desazón ante la situación tan confusa por la que atraviesa la política británica. El Brexit se ha convertido en un laberinto endiablado. No obstante, en los próximos quince días Theresa May tiene una última oportunidad de conseguir la aprobación de un acuerdo con la UE. Su problema es que éste sería muy parecido al pacto que fue clamorosamente derrotado por los Comunes en enero.

Es probable que antes de esta votación crucial los negociadores de Bruselas den algo de oxígeno al Gobierno británico. Lo hará re-escribiendo y aclarando en términos más positivos cómo funciona la llamada salvaguarda irlandesa, que mantiene a Irlanda del Norte en una Unión Aduanera de forma indefinida, a no ser que europeos continentales y británicos pacten otra cosa. Pero no se alterará la validez jurídica de esta garantía a favor de la libre circulación en la isla de Irlanda, esencial para mantener el acuerdo de paz de 1998. Si lo que presenta el Gobierno conservador como nuevo acuerdo solo es derrotado por una decena de votos o menos, gracias al apoyo –finalmente– de los euroescépticos a su primera ministra, May se saldrá con la suya. Una semana después habrá conseguido con promesas y favores los votos necesarios para votar de nuevo y aprobar el pacto. Sin embargo, si la derrota de la primera ministra es abultada, por cien votos o más, nadie sabe qué puede ocurrir.

Por fortuna, el escenario catastrófico de la salida el 29 de marzo sin acuerdo es descartado por el Gobierno y la mayoría del Parlamento. Pero la petición de una prórroga de las negociaciones del Brexit, como ha recordado Emmanuel Macron, tiene que hacerse a partir de unos objetivos nuevos. Todavía no hay suficientes diputados conservadores y laboristas a favor de un segundo referéndum, pero la situación es muy volátil y este movimiento abiertamente pro-europeo puede acabar triunfando. Sería el momento para comprometerse desde Bruselas y las capitales nacionales con un proyecto de Unión Europea renovada, fortalecida por el dividendo del no Brexit.

José M. de AreilzaJosé M. de AreilzaArticulista de OpiniónJosé M. de Areilza