El presidente del Parlamento peruano ajusta el micrófono para que hable el presidente Kuczynski - REUTERS

El «tsunami Odebrecht» arrasa Perú y amenaza con tumbar al presidente

La líder de la oposición, Keiko Fujimori, impulsa una moción de censura contra Kuczynski, quien afirma que se trata de un «intento de golpe de estado»

LIMAActualizado:

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, se enfrentó hoy a sus horas más difíciles al ser sometido a una moción de censura presentada por el líder del izquierdista «Frente Amplio», Marco Arana, pero que tuvo el muy interesado apoyo del partido de Keiko Fujimori, que podría ser quien sacara mayor partido de toda esta crisis provocada por la acusación de que la empresa brasileña Odebrecht dio más de cuatro millones de dólares a compañías consultoras propiedad de Kuczynski. También apoyó la celebración de la moción de censura la formación del expresidente Alan García (1985-90 y 2006-11), pese a que este también se encuentra bajo sospecha de colaborar con Odebrecht. Para derribar a Kuczynski serán necesarios al menos 87 votos de una Cámara formada por 130 congresistas.

Pedro Pablo Kuczynski (habitualmente conocido como PPK) advirtió ayer de que, si es destituido, también renunciarán sus vicepresidentes, Martín Vizcarra y Mercedes Araóz. Una decisión política que forzaría que la Presidencia recaiga en el actual presidente del Congreso, Luis Galarreta, del partido «Fuerza Popular» dirigido por Keiko Fujimori.

Kuczynski, aseguró en su defensa que no ha cometido ningún acto de corrupción y pidió a los congresistas que no se sumen a la estrategia de un sector basada en «una mentira que no existe». Aunque, de forma indirecta, PPK basa su estrategia de defensa en buena parte en que se trata sobre todo de una ofensiva orquestada por el clan Fujimori en su contra. El presidente peruano señaló significativamente que su país afronta «un golpe de Estado disfrazado» de moción de censura. «La Constitución y la democracia están bajo ataque. Estamos ante un golpe bajo el disfraz de interpretaciones legales supuestamente legítimas, pero las intenciones de los opositores quedan desenmascaradas por su comportamiento apresurado y abusivo, no queremos regresar a la dominación de un solo grupo (Fuerza Popular) que maneje todo un país a su antojo exigimos el respeto a la decisión popular», enfatizó.

El «tsunami Odebrecht» ha crecido con especial fuerza en Perú, donde, además de amenazar con tumbar a Kuczynski, ha causado la detención preventiva del expresidente Ollanta Humala (2011-16) y de su esposa Nadine Heredia; ha provocado que el gobierno haya pedido la extradición del también expresidente Alejandro Toledo (2001-06), en la actualidad refugiado en Estados Unidos, al tiempo que Alan García (1985-90 y 2006-11) y Keiko Fujimori también fueron acusados de haber recibido dinero de la constructora brasileña. Todas las figuras políticas de relieve del país han quedado salpicadas por el escándalo Odebrecht.

«Es un proceso que tiene como guionista a Kafka, y más que un acto político es un linchamiento», afirmó a ABC Gustavo Gorriti, director de la publicación IDL-Reporteros, que sigue con especial atención la investigación «Lavacoches» que indaga desde Brasil la corrupción de Odebrecht.

«La moción de censura se enmarca en la operación «Lavacoches» y aquí los investigados buscan concentrar el fuego y la indignación en una sola víctima: Pedro Pablo Kuczynski. Los fujimoristas están en una carrera contra el tiempo para tomar la Fiscalía, el Tribunal Constitucional, el Consejo Nacional de la Magistratura y así poder controlar el aparato del Estado antes de que llegue la investigación a ellos. Para mí este es el argumento principal de esta historia», agregó Gorriti.

Antes de que comenzara el debate de la moción de censura, se celebró una manifestación contra la corrupción, pero que atacó en especial al partido de Keiko Fujimori, bajo el lema: «Que se vayan todos los corruptos porque no queremos ser un país de Odebrecht».

El bloque parlamentario que dirige Keiko Fujimori e integrado por 69 diputados tiene la intención de votar a favor de la destitución de PPK. El hermano de Keiko, Kenji, que es también congresista, sin embargo no votará contra Kuczynski.

El partido Aprista de Alan García, apoyará la moción de censura con cuatro votos; y se espera tres votos más contra PPK por parte de los parlamentarios no agrupados; lo que haría un total de 78 votos a favor de la salida de Kuczynski. Todavía por debajo del umbral de los 87 votos necesarios. Así que el destino político de Kuczynski en buena parte depende de los representantes de una izquierda dividida entre las corrientes de Verónika Mendoza y Marco Arana; entre ambas contabilizan veinte votos.