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Tsipras y la Iglesia Ortodoxa acuerdan que los clérigos dejen de ser funcionarios

A partir de ahora, y en base al acuerdo, será la Iglesia la encargada de su salario, aunque el Estado entregará cada año una cantidad equivalente a sus sueldos

Corresponsal en AtenasActualizado:

El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, y el primado de la Iglesia Ortodoxa Griega y arzobispo de Atenas, Jerónimo II, alcanzaron un acuerdo «histórico» con «el objetivo de fortalecer la autonomía de la Iglesia Griega frente al Estado griego», según el texto pactado.

Grecia paga desde 1939 a los clérigos ortodoxos, que viven como funcionarios públicos. A partir de ahora, y en base al acuerdo, será la Iglesia la encargada de su salario, aunque el Estado entregará cada año una cantidad equivalente a sus sueldos. En este momento, se considera que existen mas de 10.000 clérigos en el país, y su coste anual se aproxima a los 189 millones de euros.

El acuerdo, que en realidad es un proyecto de acuerdo, se vincula a una posible separación entre Iglesia y Estado, una asignatura pendiente en Grecia, y un cambio que se intentará introducir en la Constitución. Es también una exigencia de Syriza, el partido de Tsipras. En la práctica,ninguna formación política se ha atrevido a enfrentarse con la Iglesia Ortoxa.

El Gobierno ya había anunciado que entre las reformas constitucionales se incluiría la «neutralidad religiosa». Ni los eclesiásticos ni buena parte de la sociedad griega acogió con entusiasmo esa propuesta, en un país donde la Iglesia todavía desempeña un papel de peso.

«Intención de acuerdo»

El arzobispo Jerónimo II presentó el miércoles las quince propuestas del texto de Tsipras ante el Santo Sínodo, el consejo eclesiástico formado por todos sus obispos, siendo la mayor autoridad de la Iglesia que representa. Se ha dejado claro que dicho acuerdo deberá negociarse y obtener luz verde tanto del Santo Sínodo como del Consejo de Ministros. «Hay una diferencia. Una cosa es un acuerdo y otra la intención de llegar a un acuerdo», afirmó

El arzobispo insistió en que «ayer se anunció que tenemos una intención (de acuerdo), buenas intenciones para encontrar una solución a los problemas que duran casi un siglo. Eso es lo que queremos hacer, estar de acuerdo. Se seguirá un procedimiento. El primero paso fue el anuncio. Fue trasmitido al Sínodo. Lo aprobamos».

Muchos son los clérigos que se oponen a cualquier cambio que reducirá la presencia eclesiástica en la vida griega en el futuro y prefieren seguir siendo funcionarios (con todos los beneficios y la seguridad que ello implica). Y también existe oposición de los votantes del partido nacionalista Griegos Independientes, que forma coalición con los radicales para gobernar, ya que apoyan a la Iglesia y no quieren que pierda relieve e influencia en la vida griega.

10.000 contrataciones más

Horas después del anuncio del primer ministro, comenzaron a escucharse las críticas de partidos y comentaristas políticos: que todo seguirá igual y no era mas que una formade engañar a los más radicales, que financiar a los clérigos con una donación estatal anual era lo mismo que pagarles directamente, y que las propiedades eclesiásticas seguirán siendo de la Iglesia.

Pero el miércoles aumentaron las críticas al escucharse al portavoz gubernamental Dimitris Tzanakópulos: ha anunciado este mediodía que con el acuerdo Tsipra-Jerónimo «se liberarán 10.000 puestos de funcionarios». Se abrirá así la puerta a nuevas contrataciones (frenadas por los acreedores desde hace varios años), algo que los políticos griegos siempre quieren debido al clientismo electoral. Porque no hay que olvidar que el 2019 es un año de elecciones no solo locales, regionales y europeas, sino también nacionales.