El presidente Trump durante su discurso en Washington sobre estrategia de seguridad nacional
El presidente Trump durante su discurso en Washington sobre estrategia de seguridad nacional - REUTERS

Trump recupera el liderazgo con la aprobación de su amplia reforma fiscal

El Congreso se disponía anoche a dar el plácet final al recorte de impuestos

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El presidente norteamericano, Donald Trump, tenía anoche asegurada la gran primera victoria de su Presidencia: la reforma fiscal prometida durante su campaña electoral. El líder norteamericano contaba con los votos necesarios en el Congreso para ver aprobada la ley, después de su votación en cada una de las dos cámaras, la de Representantes y la del Senado.

La vasta reforma fiscal y de bajada de impuestos, prioridad de la Casa Blanca para este año que termina, fue presentada por Trump como un «regalo de Navidad» a los norteamericanos. La oposición demócrata votó unánimemente en contra, pero la mayoría republicana en ambas cámaras se mantuvo unida en favor de la reforma fiscal, pese a algún que otro sudor frío en las últimas semanas y ciertos retoques y negociaciones de última hora con los reticentes.

No existía duda alguna del éxito de la votación durante la comparecencia por la mañana de los jefes del Congreso en el edificio del Capitolio. Sus sonrisas lo decían todo. El calendario que se habían fijado para la aprobación de la reforma, la más importante que se produce desde hace treinta años, ha sido incluso respetado. «Es el ejemplo perfecto de una promesa hecha y de una promesa cumplida», afirmó el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, principal promotor de la reforma.

Para Trump el éxito tiene además un regusto especial de victoria, tras el fracaso de la abrogación de la ley de seguro médico obligatorio, el Obamacare, otra de las promesas electorales del presidente, que fue torpedeada desde el propio campo republicano el pasado mes de septiembre.

La reforma fiscal reducirá desde el año que viene los impuestos federales sobre las empresas y sobre los ingresos, con un coste de 1,5 billones de dólares para las finanzas públicas a lo largo de los próximos diez años. Pero Donald Trump espera que ese recorte de impuestos acelerará el motor económico norteamericano por encima del 3 por ciento actual, lo que generará de retorno ingresos fiscales superiores a los que pierde el Estado federal.

La aprobación de la reforma es una victoria política mayor para el presidente, cuando concluye un año especialmente agitado para él debido a los altibajos en sus relaciones con los líderes y representantes republicanos, y a la reciente derrota en elecciones locales. Pero esta victoria en el Congreso es también capital para el «Grand Old Party», que ha decidido poner en sordina sus diferencias con Trump para asegurar las elecciones parlamentarias parciales del año que viene, donde se pone en juego su mayoría.