La ciudad siria de Duma, a las afueras de Damasco, este martes
La ciudad siria de Duma, a las afueras de Damasco, este martes - Afp

Trump quiere que tropas árabes sustituyan a las de EE.UU. en Siria

Los inspectores de armas químicas acceden a Duma tras la luz verde de Moscú

Washington / JerusalénActualizado:

Donald Trump no ceja en su empeño de llevarse de Siria a los 2.000 soldados estadounidenses que intentan culminar la larga operación de derrotar a Daesh. Aunque el presidente se ha comprometido a que la salida no se produzca hasta que los yihadistas estén completamente derrotados, su determinación es clara. Ni la reciente operación de castigo desde el aire a Bashar al Assad le va a desviar de una decisión que le permitirá volver a conectar con su núcleo de fieles, críticos con cualquier intervención militar en el exterior, incluido el bombardeo de respuesta al último ataque con armas químicas del dictador. El plan de Trump para dejar el avispero sirio ya está fijado: seis meses para acabar con Daehs y emprender la sustitución de las tropas norteamericanas por fuerzas de diversos países árabes.

Los pasos previos para hacer realidad el plan también están en marcha. Hace unos días, el recién llegado como nuevo Asesor Nacional de Seguridad, John Bolton, planteó telefónicamente al jefe de Inteligencia de Egipto, Abbas Camel, la necesidad de que su país contribuya con tropas a la labor de mantener la seguridad en la zona del norte de Siria que ocupan actualmente los soldados estadounidenses.

Un territorio en el que todavía lleva a cabo una labor de detención de miembros de Daesh, así como de apoyo a los combatientes kurdos, quienes se ocupan de vigilar a los cientos de prisioneros yihadistas distribuidos en campos. Estados Unidos espera que en medio año habrá conseguido tener a todos los enemigos bajo control y, con ello, dar por derrotada a Daesh.

Para ello, la Administración Trump también ha contactado con Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, informa « The Wall Street Journal». Además de financiación para la labor que actualmente lleva a cabo el ejército estadounidense, una de las máximas del presidente-negociante, la Casa Blanca también pretende que los países del Golfo aporten tropas. La idea es que un ejército formado por tropas de varios países árabes terminen sustituyendo a los norteamericanos.

Aunque los expertos no ven tan sencilla ni la derrota final de Daesh ni la forma en que las tropas de esos países velen conjuntamente por el esta zona del norte de Siria. El riesgo de un fracaso es que los yihadistas, aún entre 5.000 y 12.000, según estimaciones, puedan reagruparse y fortalecerse. O que Irán (y Rusia) se haga cada vez con más territorio e influencia. Otros creen que suplir la decisiva cobertura estadounidense desde el aire no será fácil.

Escenario surrealista

Mientras tanto, la polémica por el uso de armas químicas en Siria sigue lejos de cerrarse. Diez días después del ataque denunciado por la oposición en Duma, los inspectores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) tuvieron acceso al lugar de los hechos, según informó la agencia oficial siria, Sana. La agencia no aportó más detalles, ni imágenes y la OPAQ no emitió ningún comunicado confirmando esta información.

Rusia, aliado de Bashar al Assad, anunció que ya se daba la «situación de seguridad» adecuada para que los expertos se desplazaran a un lugar que ha estado bajo control de los grupos armados de la oposición desde 2011. La denuncia por la falta de acceso que formularon los expertos el lunes parece que tuvo efecto y las autoridades sirias y rusas les permitieron iniciar una investigación cuyo objetivo es aclarar si hubo o no ataque químico, pero no señalar al culpable.

La investigación del ataque lleva camino de convertirse en un culebrón. Todas las partes aseguran estar en posesión de pruebas irrefutables que confirman y desmienten el uso de sustancias prohibidas y los inspectores llevaban desde el sábado metidos en un hotel a la espera de poder aclarar lo ocurrido.

Estados Unidos y Francia alertaron del riesgo de que Rusia habría aprovechado todos estos días para eliminar las pruebas de la escena del ataque, pero Moscú no solo lo niega, sino que informó de que sus hombres descubrieron en Duma un laboratorio rebelde para la fabricación de armas químicas.

Alexander Rodionov, miembro de la unidad de protección de armas químicas de las fuerzas rusas, aseguró que sus expertos encontraron los componentes necesarios para producir gas mostaza y cloro en un laboratorio en el que había también «un recipiente con gas cloro similar al que mostraron los activistas» en las imágenes difundidas el 7 de abril. Al menos 40 personas perdieron ese día la vida tras el lanzamiento de barriles bomba con sustancias prohibidas en dos puntos de Duma, tal y como denunciaron dos organizaciones de la oposición a las que respalda Estados Unidos.

Siria, que tiene el apoyo de Irán y Rusia, lo negó y acusó a la oposición de hacer este montaje para provocar la intervención militar de Donald Trump, que el sábado lideró un ataque en el que junto a Francia y Reino Unido lanzaron más de cien misiles contra tres objetivos relacionados con el programa de armas químicas sirio, según el Pentágono.

Mientras se complica la investigación sobre el ataque químico, la guerra avanza y el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas comenzaron los preparativos para lanzar una gran operación en Yarmouk, el campo de refugiados palestinos situado muy cerca del centro de Damasco y que está en manos del grupo yihadista Daesh.