Trump promete cancelar todos los acuerdos de desarme nuclear

Estados Unidos tiene, según su presidente, «mucho más dinero que ningún otro competidor»»

WashingtonActualizado:

Donald Trump prometió este lunes retirar a EE.UU. de todos los acuerdos internacionales que considere necesario para proceder al refuerzo nuclear de la primera ponencia mundial. En el que tal vez es el mayor desafío a la comunidad internacional desde el final de la Guerra Fría, el presidente norteamericano prometió ayer «un rearme» en toda regla, algo que según dijo posibilita el hecho de que el país «tenga mucho más dinero que ningún otro competidor, a mucha distancia».

Las declaraciones del presidente despejaron cualquier duda sobre sus intenciones con respecto al Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, en vigor desde hace 40 años y que permitió la desnuclearización de Europa:«Voy a dar el acuerdo por terminado. Rusia no ha respetado sus términos. Esto se debería haber hecho hace mucho tiempo», dijo en declaraciones a la prensa en Washington antes de salir a un mitin en Tejas.

Todo en el anuncio de retirada del acuerdo ha sido, como el resto de la presidencia de Trump, inusual. No lo comunicó de forma oficial en la Casa Blanca, sino en un mitin electoral en Nevada. Luego envió a Moscú a su Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, para que trasladara el mensaje a su homólogo ruso. No consultó con los líderes de su partido en el Capitolio antes de hacer pública su decisión, que según afirma ahora, es firme. Y, finalmente, promete que no será el último acuerdo del que retire al país.

Mientras la Casa Blanca y el Pentágono mantienen un escrupuloso silencio ante la falta de directrices, Trump revienta el equilibrio internacional en mítines para las elecciones parciales del 6 de noviembre. El acuerdo del que ahora retira a EE.UU. lo negoció Ronald Reagan, alguien poco sospechoso de pacifista o de blanco con los adversarios geoestratégicos de su país. De hecho, el tratado obligó a la URSS a destruir 1.846 misiles de rango medio, frente a los 846 de los que se tuvo que deshacer EE.UU.

Según opina el embajador norteamericano Richard Burt, que fue uno de los principales negociadores de desarme con la URSS, «el principal problema es cómo está gestionando este asunto la Administración Trump». «Y hay que reconocer que los rusos lo están gestionando muy bien, porque EE.UU. se retira de un tratado que a ellos nunca les convenció», añade.

Tras el estupor inicial, los republicanos han comenzado a reaccionar, muchos de ellos expresando alarma. El senador Bob Corker, que preside el Comité de Exteriores del Senado, ha calificado la decisión de «grave error». El también republicano Rand Paul asegura que «es un error muy, muy grave salir de ese modo tan temerario de un acuerdo que es histórico».

Las razones de Trump para la retirada son varios informes de la inteligencia norteamericana que revelan que Rusia lleva desde 2008 construyendo y probando misiles de rango medio, en teoría prohibidos, en su estrategia de intimidación a antiguos satélites soviéticos como Ucrania. En 2014 Barack Obama ya se quejó a Vladímir Putin por este incumplimiento, pero prefirió mantener el acuerdo porque fue instrumental para el desmoronamiento de la URSS y la pacificación de Europa.

Para Trump ahora es de mayor importancia contener a China, que se ha rearmado en el Pacífico en una estrategia expansionista. Al no ser parte firmante del acuerdo ahora cancelado, Pekín ha estado desarrollando y probando sus propios misiles, algo que ahora bien puede llevar a una escalada de tensión nuclear en sus orillas.