El presidente Trump saluda a Michelle Obama, ante su marido y mientras los mira el expresidente Bill Clinton, furante el funeral del expresidente George H. W. Bush - POOL CASA BLANCA / Vídeo: La enemistad de Donald Trump con los expresidentes

Trump, obligado a verse con Obama y Clinton en el funeral de Bush

Incluso en un día de duelo nacional, la polémica que rodea al actual presidente ha eclipsado a todo lo demás

WashingtonActualizado:

Cuando Donald Trump ha llegado a las 10.49 a la catedral de Washington de la mano de su mujer, el presidente se ha visto obligado a tomar asiento junto a Barack Obama, a quien ha acusado de mentir para esconder que no ha nacido en Estados Unidos; junto a Bill Clinton, a quien ha calificado de depredador sexual, y junto a Jimmy Carter, de quien ha dicho que es el segundo peor presidente de la historia del país, tras Obama.

Incluso en un momento de duelo nacional, como el entierro de George H. W. Bush, presidente número 41 de la nación, fallecido el viernes, la polémica que rodea a Trump ha eclipsado a todo lo demás. El hecho mismo de que Trump estuviera en el entierro ha sido noticia. Está enemistado con los Bush y en otras ocasiones no se ha abstenido de polemizar con la familia de un recién fallecido, como sucedió en agosto con el senador John McCain, a cuyo funeral no acudió.

Trump se ha sentado primero y ha saludado desde el banco a Obama y su mujer, Michelle. Ha renunciado a estrechar las manos de Bill y Hillary Clinton. La ex primera dama, ex secretaria de Estado y candidata derrotada en las elecciones de 2016 ha mantenido la mirada al frente, con gesto de gravedad, sin ni siquiera girarse para dar la bienvenida al presidente o la primera dama. Al fin y al cabo, Trump sigue pidiendo, desde la Casa Blanca, que sea encarcelada por usar un servidor de correo personal cuando era ministra.

Minutos antes del ataúd ha llegado al templo George W. Bush, hijo del fallecido y también él mismo presidente, acompañado de su mujer, Laura. Haciendo gala de su campechanía, ha saludado efusivamente a todos los presidentes y primeras damas. Fue él quien defendió la necesidad de que Trump estuviera presente en el funeral, a pesar de las repetidas críticas que el actual presidente le ha dedicado, como cuando en 2016 le llamó «mentiroso patológico» en un mitin por su defensa de que Irak tenía armas de destrucción masiva.

El expresidente George W. Bush pasa por delante del banco donde se encuentran los otros exmandeatarios y el actual presidente, Donald Trump
El expresidente George W. Bush pasa por delante del banco donde se encuentran los otros exmandeatarios y el actual presidente, Donald Trump - EFE

Trump le disputó la nominación a la presidencia del Partido Republicano a Jeb Bush, ex gobernador de Florida, hijo y hermano de presidentes, y empleó con él sus mismas tácticas de descalificaciones e injurias que le han hecho célebre. De hecho uno de sus lemas de campaña era «¡Ni más ‹bushes›, ni más ‹clintons›!».

En teoría, para un funeral de Estado como el de este miércoles, la familia puede solicitar que el presidente haga un elogio del finado durante el funeral. La familia Bush, sin embargo, ha preferido que lo haga George W. Bush, que fue él mismo presidente.