Donald Trump y Vladímir Putin en la cumbre bilateral de 2018 en Helsinki
Donald Trump y Vladímir Putin en la cumbre bilateral de 2018 en Helsinki - EFE

Trump inquieta a sus socios al defender la presencia de Rusia en el G-7

La posición de la UE choca con la del mandatario por las ansias expansionistas de Moscú en el este de Europa y sus múltiples injerencias en procesos electorales

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Donald Trump ha dinamitado el inicio de la cumbre del G-7, que comienza mañana en la localidad francesa de Biarritz, al defender la presencia en ese foro de Rusia, suspendida en 2014 por la guerra con Ucrania. La UE se ha opuesto, dada la anexión de la península de Crimea y la guerra que sigue abierta en las provincias del este de Ucrania. El G-7 es una reunión periódica en las que las principales potencias económicas y militares coordinan su política internacional.

«Creo que es adecuado que Rusia regrese. Y creo que volver a tener el formato del G-8 sería beneficioso para todos», dijo Trump esta semana en una conversación con periodistas en su despacho en la Casa Blanca. Aunque el Gobierno francés ha manifestado en el pasado que no ve con malos ojos la propuesta de Trump, el resto de miembros de la UE, que tiene representación política en el foro, se ha opuesto frontalmente, dadas las ansias expansionistas de Moscú en el este de Europa y su injerencia en procesos electorales de todo el mundo.

El presidente estadounidense acude a la cita con varias desavenencias con sus socios, las más graves en materia de comercio. Esta misma semana Trump volvió a acusar a sus aliados de la UE de aprovecharse de EE.UU. en materia económica y de mantener déficits comerciales que justifican la imposición de aranceles como los que ya ha dictado sobre China. Tampoco comparten sus socios las agresivas políticas de sanciones a Irán por su programa nuclear y, de hecho, la mayoría de países en el G-7 sigue respetando el pacto firmado en 2015 y del que Trump se salió el año pasado.

En este G-7 Trump se verá por primera vez con el nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, después de que este haya accedido al cargo. Ambos comparten la idea de que la salida de Reino Unido de la UE culmine con o sin acuerdo el 31 de octubre y Trump se ha ofrecido a negociar un acuerdo comercial beneficioso para Johnson que ayude a paliar los efectos adversos del Brexit. Cualquier acuerdo comercial al que lleguen, sin embargo, deberá ser ratificado por el Capitolio, algo que el presidente norteamericano no tiene garantizado.

La cercanía de Trump con Rusia, y el hecho de que haya defendido su regreso al exclusivo grupo de potencias mundiales, ha provocado recelo sobre todo por parte de Alemania y una queja formal del gobierno de Ucrania, que perdió parte de su territorio en la agresión armada de 2017. El nuevo presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy denunció que «nada ha cambiado desde marzo de 2014, cuando cesó la participación de Rusia en el G-8. Crimea, que es ucraniana, sigue ocupada, y sigue habiendo una guerra abierta en el Donás [la provincia al este del país]».