Donald Trump se dispone a firmar la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2018, este martes en la Casa Blanca de Washington
Donald Trump se dispone a firmar la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2018, este martes en la Casa Blanca de Washington - Efe

Trump acerca el gasto militar al mayor nivel desde la II Guerra Mundial

El presidente de EE.UU. firma un presupuesto de 700.000 millones, sólo superado en 2010 y en 2011

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Estados Unidos vuelve a mirar a su ejército. Donald Trump cumplió este martes una de las promesas más repetidas durante la pasada campaña electoral, que tomó forma con la firma de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para el ejercicio fiscal 2017-2018 (de septiembre a septiembre). Por primera vez desde 2011 (también ocurrió en 2010), y otro precedente más desde la II Guerra Mundial, la previsión de gasto alcanza los 700.000 millones de dólares. Lo que supone un incremento del 17% con respecto al presupuesto del año anterior, que no había superado los 580.000 millones. Aunque se puede decir más que nunca que el impulso presidencial habría sido más limitado sin la acción del Congreso, avalada por amplias mayorías en las cámaras, que aprobaron hace semanas una previsión notablemente superior al que la Casa Blanca le había remitido, de unos 630.000 millones.

En su renovado empeño por marcar distancias del pacifismo y la pérdida de peso de Estados Unidos en el mundo que siempre ha achacado a su antecesor, Barack Obama, el presidente «outsider» anunció repetidas veces como candidato republicano que reforzaría de nuevo el ejército estadounidense. Este martes, durante su firma de la nueva Ley de Defensa Nacional, se jactó de ello poniendo el acento en la política preventiva por la que apuesta: «Lucharemos y ganaremos. Aunque confío que con esto (refuerzo del gasto militar) no hará falta, porque no querrán luchar con nosotros». Pese a la diferencia de cifras entre los dos últimos ejercicios, la realidad es que los primeros años de la era Obama (entre 2009 y 2011), el presupuesto militar no dejó de crecer. Fue en ese último año cuando el Congreso, acuciado por el disparado déficit, producto de la crisis financiera y económica, aprobó la Ley de Control del Presupuesto, que limitó a 549.000 millones el gasto militar.

Conflictos abiertos

La norma suscrita este martes por Trump refuerza una doble vía de gasto, inmediato y a largo plazo, como no se había visto en años. Las operaciones sobre el terreno han obligado a partidas para hacer frente a actuales o potenciales conflictos, como los 6.000 millones que irán destinados a apuntalar las defensas frente a la amenaza de Corea del Norte. Además, el incremento de soldados previsto para retomar la ofensiva en Afganistán, recién anunciada, junto con las acciones en Irak, Siria y otros puntos de conflicto, recibirán 60.000 millones de dólares.

La ambiciosa política de inversión en equipamiento militar anunciada por Trump se ha visto superada en algunos casos por la iniciativa bipartidista del Congreso, que ha elevado a trece los ocho buques de guerra cuya construcción había planteado la Casa Blanca. También ha ocurrido con los aviones de combate, F-18 y F-35, que sumarán 114 más, frente a los 84 solicitados desde el Despacho Oval. La compartida visión incrementar el número de soldados del ejército se concretará en un aumento de 16.600 (7.500 la Armada, 1.000 las fuerzas especiales, 4.100 la Fuerza Aérea y 4.000 la Navy).