Justin Trudeau se disculpa ante los medios de comunicación
Justin Trudeau se disculpa ante los medios de comunicación - Reuters

Trudeau se ve obligado a disculparse por su disfraz «racista» de 2001

«Me disfracé de Aladino y me maquillé. No debería haberlo hecho. Debí haber sabido que no era adecuado, pero lo hice y realmente lo siento», ha reconocido el primer ministro canadiense, a un mes de las elecciones

Corresonsal en Nueva York Actualizado: Guardar
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Tres imágenes de Justin Trudeau disfrazado y con la cara pintada de negro -algo considerado mayoritariamente racista en Norteamérica- han salido a la luz pública en los dos últimos días y complican todavía más su reelección como primer ministro de Canadá.

El asunto ha provocado un escándalo político que ha explotado en las manos de Trudeau, uno de los «chicos de oro» del progresismo internacional y que ascendió al poder en Canadá en 2015 con un discurso fresco de optimismo y nueva política.

Las imágenes han trascendido en plenos esfuerzos del Partido Liberal, con el que Trudeau busca el mes que viene su reelección, por desacreditar a candidatos del Partido Conservador, que amenaza con recuperar el poder, con antiguos mensajes o publicaciones en redes sociales con contenido racista, sexista u homófobo. Con la aparición de dos fotos y vídeos de Trudeau, el tiro les ha salido por la culata.

El escándalo arrancó el miércoles, cuando «Time» publicó una foto tomada en 2001, cuando Trudeau era profesor de un colegio privado de Vancouver. En una fiesta, iba disfrazado con un turbante y la cara pintada de negro. «Fue una gala de fin de año y el tema eran ‘noches árabes’. Me puse un disfraz de Aladín y maquillaje«, dijo el miércoles a los periodistas. «No debía haberlo hecho. Tenía que haber sido consciente, pero no lo fui, y lo siento realmente».

Trudeau no era un niño. A sus 29 años, hijo de otro primer ministro, estaba a punto de entrar en política. Los periodistas le preguntaron si alguna otra vez en su vida había hecho algo similar. El primer ministro respondió que en el instituto interpretó una canción jamaicana de Harry Belafonte disfrazado, con la cara pintada y peluca afro, una fotografía que también trascendió a la opinión pública.

Sus contrincantes electorales se lanzaron a degüello a criticar a Trudeau. En especial, Andrew Scheer, el líder del Partido Conservador, con el que se juega una elección muy ajustada. Scheer calificó la foto de “acto de burla y racismo” y defendió que Trudeau “no está para el cargo”.

Pero ahí no acabó la cosa. Ayer, la televisión canadiense Global News publicó un vídeo en el que Trudeau, de nuevo, aparece con la cara pintada de negro. El Partido Liberal reconoció que era el primer ministro y situó el documento en el comienzo de la década de 1990, cuando Trudeau era un veinteañero. Scheer reconoció que su campaña había conseguido ese vídeo y lo filtró a Global News después de que Trudeau «no fuera honesto» al decir que solo había incurrido en esa práctica dos veces. «Los canadienses podrían haber aceptado las disculpas de Trudeau si no les hubiera mentido sobre ello», dijo.

En EE.UU. y Canadá se considera racista disfrazarse con la cara pintada de negro por la historia de burla, degradación y desprecio que se practicaban en espectáculos públicos desde el siglo XIX, en los que intérpretes blancos se disfrazaban de negros.

Trudeau vive una reelección complicada por el escándalo de corrupción y dimisiones que sacudió a su Gobierno a comienzos de año, por las presiones a la fiscal general para que diera trato de favor a una empresa estratégica. La última encuesta de «The Globe and Mail» da una mínima ventaja al Partido Conservador (38%) frente al Liberal (35%).