Savchenko, durante una de las sesiones del juicio
Savchenko, durante una de las sesiones del juicio - REUTERS

Un tribunal ruso condena a la piloto ucraniana Nadia Sávchenko por el asesinato de dos periodistas

Estados Unidos y la UE han pedido la libertad de la militar, que está en huelga de hambre y denuncia ser víctima de una operación de manipulación judicial impulsada desde Moscú.

Corresponsal en MoscúActualizado:

La piloto ucraniana, Nadezhda Sávchenko, ha sido hoy considerada culpable de asesinar en 2014 a los periodistas rusos, Ígor Korneliuk y Antón Voloshin. «Sávchenko cometió el crimen en confabulación con un grupo de personas motivada por el odio», dijo al leer el veredicto el juez del tribunal que lleva el caso en la ciudad rusa de Rostov del Don. También se la considera culpable de cruzar la frontera con Rusia de forma ilegal. Hoy o mañana se sabrá la condena. El fiscal pide para ella 23 años de cárcel.

La acusación sostiene que ella facilitó desde su helicóptero a militares de su país las coordenadas de un puesto de control de los separatistas, que fue después bombardeado con granadas de mortero. Allí se encontraba un equipo de televisión ruso y los dos periodistas que después fallecieron por la heridas recibidas.

Aquel episodio, uno más de los muchísimos que envenenan las relaciones entre Moscú y Kiev, se produjo en junio de 2014 en la región de Lugansk. Desde entonces, Sávchenko, que cumplirá 35 años en mayo, niega tener nada que ver con la muerte de los reporteros rusos. Ha protagonizado varias huelgas de hambre, la última la que viene siguiendo desde principios de este mes, y considera el proceso una «farsa». El pasado día 9, durante la última vista oral del juicio, la militar ucraniana dedicó al tribunal un corte de mangas.

El fiscal considera «demostrado» que actuó movida por el odio hacia los rusos. Sin embargo, sus abogados aseguran que su culpa no está en absoluto probada. La piloto fue capturada por los rebeldes prorrusos antes de que tuviera lugar el bombardeo en el que supuestamente está implicada y conducida a Rusia por la fuerza.

Ante el serio deterioro que sufre su salud, Sávchenko suavizó su huelga de hambre el pasado día 10, pero se mantiene solamente con líquidos. Un equipo de médicos ucranianos intentó sin éxito hace una semana visitarla en las instalaciones penitenciarias de Rostov del Don. Las autoridades rusas no lo han permitido aduciendo que no existe una amenaza «alarmante» para su salud. Sin embargo, según sus abogados, está muy debilitada y tiene fiebre. Estados Unidos y la Unión Europea han solicitado la puesta en libertad de Sávchenko.