El tribunal electoral destituye a toda la oposición en Ecuador

El caos político se desató ayer en Ecuador, cuando el país vivió un nuevo capítulo en el enfrentamiento entre el presidente socialista Rafael Correa y el Congreso. El legislativo amaneció cercado por

MARÍA TERESA ESCOBAR. CORRESPONSAL QUITO.
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El caos político se desató ayer en Ecuador, cuando el país vivió un nuevo capítulo en el enfrentamiento entre el presidente socialista Rafael Correa y el Congreso. El legislativo amaneció cercado por unos 350 policías con la orden de impedir que 57 de sus 100 diputados entraran en el edificio, después de haber sido destituidos el miércoles por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Los congresistas destituidos, que además tendrían sus derechos políticos suspendidos durante un año, pertenecen a los cuatro partidos de la mayoría opositora al gobierno de Correa. El argumento del TSE es que los legisladores intentaban interferir en la consulta popular convocada para el 15 de abril y en la se preguntará a los ecuatorianos si quieren que se convoque una Asamblea Constituyente que busca abrir paso al proyecto socialista del presidente.

El TSE justificó su decisión con el argumento de que el país se encuentra en un proceso electoral (la llamada a una consulta o referéndum), lo que le otorga facultades para sancionar o destituir a cualquier funcionario público que interfiera en las elecciones.

Sin embargo, el analista político y subdirector del diario «El Comercio» de Quito, Marco Arauz, dijo a ABC que el tribunal no puede destituir a los diputados porque éstos no son funcionarios sino «mandatarios designados por voto popular». El argumento de que los diputados estaban impidiendo la consulta popular tampoco tiene sustento, aseguró Arauz, porque «ya está convocada y funcionando».

Con el Congreso bajo custodia policial, los 57 legisladores intentaron reunirse en el hotel Hilton Colón, en el norte de Quito, pero fueron obligados a huir del edificio por decenas de manifestantes, al mismo tiempo que el presidente del Parlamento, Jorge Cevallos, tuvo que suspender la sesión oficial por falta de quórum, pues sólo se presentaron 28 de los 43 diputados que se salvaron de la destitución.

Tras ser desalojados del hotel por la muchedumbre, algunos congresistas del Prian, el partido del millonario bananero y ex candidato presidencial Álvaro Noboa, intentaron entrar en el Congreso pero fueron rechazados por la Policía.

En la fallida sesión del Hilton, los diputados destituidos iban a discutir sus próximos movimientos, entre ellos la posibilidad de pedir a Naciones Unidas que intervenga para resolver el conflicto que algunos legisladores, como Homero López Salud, ya denuncian como un «golpe de Estado».

Salida de Jorge Acosta

El diario «El Expreso» de Guayaquil ha calificado este nuevo choque de trenes entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial como una de las peores tormentas políticas desde el retorno a la democracia en 1979, pero no es el primero en los escasos tres meses que Correa lleva en la Presidencia.

Esta vez la piedra de toque fue la decisión de la mayoría de oposición en el Congreso de sustituir, el martes, al presidente del TSE, Jorge Acosta, quien decidió apoyar la convocatoria a consulta con las reglas de juego presentadas por Correa y no con las del Congreso. Inmediatamente después y en lo que Arauz define como una «actitud visceral», los grupos mayoritarios del Congreso emitieron una resolución para reemplazar a Acosta a petición del Partido Sociedad Patriótica, del ex presidente Lucio Gutiérrez, al que Acosta también pertenece.