Los trabajos de acondicionamiento continuaban ayer en el interior de la sede de la cumbre de Sevilla Díaz Japón

La trastienda de la Cumbre

M. BENÍTEZ/M. CONTRERAS
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SEVILLA. La Cumbre europea de Sevilla comenzó hace varias semanas para Jesús Benítez. Este acreditado tapicero de la localidad sevillana de Pilas recibió el encargo de preparar las sillas sobre las que los jefes de Estados europeos decidirán el futuro inmediato de la UE, para lo cual recibió datos precisos sobre las dimensiones de las posaderas de los ilustres huéspedes. Como él, varios centenares de personas trabajan anónimamente desde hace semanas para que nada falle los días 21 y 22. Son las bambalinas de la Cumbre.

El mayor exponente de esta febril actividad es el Palacio de Congresos y Exposiciones (Fibes). Las dimensiones de lo que allí se cuece se traducen en cifras: más de 400 operarios que trabajan a destajo (el lunes estará todo listo) en tres pabellones de 7.200 metros cuadrados (el 1 para el euroconsejo, el 2, territorio neutral y el 3 para la prensa) en los que se están instalando 4.000 sillas, entre 500 y 600 sillones, 300 mesas, o 500 taquillas para que los periodistas guarden sus objetos.

De todo ello se encarga GPD, la empresa que monta los congresos en Fibes, y que cuida todos los detalles: desde los sencillos muebles en madera de haya hasta los grandes montajes de conglomerado; desde los suelos de moqueta gris a las amplias fotografías que hacen alusión a cada país en los laterales de los pabellones. No todo, no obstante, será de estreno. La mesa presidencial -una gran tabla de madera de haya- y 50 asientos serán recuperados de la Cumbre de Barcelona, eso sí, tras haber sido barnizada.

Y es que, pese a lo descomunal del montaje, se ha evitado el derroche. Según Presidencia, aunque la organización ha costado 3,6 millones de euros (600 millones de pesetas) también se ha ahorrado: no sólo se aprovechan objetos de Barcelona, sino que el 80 por ciento del mobiliario no es nuevo, sino de la empresa montadora. Además, GPD tiene un pacto de recompra de manera que, cuando todo pase, revenderá parte de los materiales utilizados.

«La Cumbre nos ha supuesto un reto importantísimo de coordinación, y para nosotros es un orgullo organizar un evento de tan tremenda repercusión mediática y de imagen», explica Felipe Luis Maestro, presidente de Fibes. «No es comparable a nada de lo que hemos organizado antes, y esperamos que nos marque el futuro», agrega.

Los problemas no son sólo de los medios materiales, sino también de protocolo. Cuestiones aparentemente menores, como la «espontánea» foto de familia que los jefes de Estado se harán en Fibes ha motivado varias reuniones de los organizadores y técnicos de TVE, responsable de la señal televisiva para todo el planeta. Al final se ha consensuado una ubicación definitiva, a la entrada de las instalaciones.

Fuera del escenario de la Cumbre, otras áreas vinculadas a su organziación mantienen igualmente una actividad frenética. Es el caso del Servicio Andaluz de Salud, que instalará un hospital de campaña junto alo recinto. Entre las principales preocupaciones, destaca la de conseguir reservas de sangre del tipo de cada jefe de Estado, según informaron fuentes del dispositivo.

Tres hoteles

Menos problemas plantea la estancia. Los líderes se hospedarán en los mejores hoteles de Sevilla, reservando en su totalidad tres hoteles: Hotel Gran Renacimiento, Hotel Colón -lugar de pernoctación de los toreros que torean en la Mestranza- y el Alfonso XIII, el de más lujo de Sevilla y que acogerá a los jefes de Estado, excepto el Rey. Se trata de un edificio de 1928 que con 147 habitaciones, 19 suites (entre ellas la real en la que, por un precio de 1.970 euros, ofrecen 150 metros cuadrados con dormitorio, salón, dos cuartos de baño y zona de servicio). La principal preocupación es la operatividad de los centros el día 21, después de la huelga. De hecho, el comité de empresa ha avanzado que no habrá desayuno, ya que el día 20 «sólo trabajará un camarero, y no puede preparar comida para 800 personas».