Trasladados a tierra los primeros cadáveres de las víctimas del Airbus

Trasladados a tierra los primeros cadáveres de las víctimas del Airbus

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AP

Soldados de las Fuerzas Aéreas brasileñas transportaban ayer, en el aeropuerto de la isla de Fernando de Noronha, uno de los cadáveres recuperados del accidente del Airbus

ALICIA MARTÍNEZ PARDÍES

SERVICIO ESPECIAL

RÍO DE JANEIRO. Nueve días después de la tragedia del Airbus A330-200 de Air France, que cayó en aguas del Atlántico con 228 personas a bordo, los primeros dieciséis cadáveres procedentes de la tragedia fueron trasladados ayer a la isla de Fernando de Noronha, la mayor de las 21 que forman el archipiélago más visitado por los turistas en el noreste de arenas blancas brasileño.

Dos helicópteros de la Fuerza Aérea brasileña transportaron los cadáveres recuperados en el mar hasta Noronha, donde a partir del hallazgo de los primeros cuerpos las autoridades brasileñas montaron una base para realizar los exámenes preliminares para su identificación.

Hasta ayer, los equipos de búsqueda y rescate habían recuperado los cuerpos de 28 de los desaparecidos tras la todavía misteriosa caída del avión, que despegó a la media noche del pasado domingo del Aeropuerto Internacional Tom Jobim, en Río, en dirección al Charles de Gaulle, en París, adonde jamás llegó.

Portavoces de las Fuerzas Armadas brasileñas informaron ayer de que la localización y rescate de los cuerpos es su prioridad absoluta, por encima de la búsqueda de los restos de la aeronave. «Los fragmentos recuperados del avión siguen a bordo de los navíos desplegados para la búsqueda, y serán trasladados a Noronha en el momento oportuno. Nuestra prioridad es rescatar los cuerpos para dar alivio a los familiares de las víctimas del accidente», informó ayer el capitán de fragata Giucemar Tabosa, en Recife, capital del estado de Pernambuco.

Los primeros cuerpos rescatados fueron trasladados a Fernando de Noronha por dos helicópteros, un Black Hawk y un Super Puma, desde la fragata «Constituçao», que los acercó hasta 50 kilómetros del archipiélago.

Instituto de Medicina Legal

Desde allí, aviones Hércules C-130 los trasladarán hasta Recife, en cuya morgue judicial (Instituto de Medicina Legal, IML) serán analizados por un equipo de 105 forenses y 167 peritos de la Policía Federal brasileña para su completa identificación.

Para ello, las muestras serán comparadas con el material genético de los familiares de las víctimas, recogido en Río de Janeiro en el caso de los 58 pasajeros de origen brasileño, y con una base de datos realizada en colaboración con las autoridades de los otros 31 países de origen de los demás pasajeros del avión. Interpol, desde su sede en la ciudad francesa de Lyon, ofreció ayer su colaboración para la aplicación del protocolo estándar de Identificación de Víctimas en Desastres, aceptado internacionalmente.

La identificación de las víctimas comenzará con la toma de datos «post mortem» tales como fotografías de los rostros y huellas dactilares, siempre que el estado de descomposición de los cuerpos lo permita; fotos de tatuajes, características físicas especiales, implantes quirúrgicos, radiografías dentales...

La perito Cecilia Helena Fricke Matte, del IML, advierte de que los cuerpos recuperados del mar pueden sufrir «una degradación del material genético por la acción de microorganismos. A veces, hay cuerpos que permanecen sumergidos en el agua mucho tiempo, y aun así se puede dar con su perfil genético, pero eso es sólo posible en los casos en que se trata de lugares fríos, donde no hay sol. En otros casos, después de tres días los cuerpos están totalmente en descomposición», analizó la experta sobre el proceso de identificación.

Una vez lograda su identificación completa, los cuerpos serán trasladados a sus países de origen, informaron las autoridades locales. No hay, por el momento, previsión sobre el tiempo que pueden llevar estos trabajos.

El «AeroLula» fue avisado

Los brasileños, mientras tanto, se desayunaron ayer con otra noticia relacionada con esta tragedia aérea. El avión oficial que utiliza el presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, en sus viajes de larga distancia, conocido como «AeroLula», recibió el pasado 16 de abril, 45 días antes del desastre aéreo, una advertencia de la fabricante Airbus para cambiar el sistema de sensores de velocidad.

«Uno de los aviones presidenciales, fabricado por Airbus, está siendo inspeccionado, pero no a causa de este trágico accidente. Ya fue cambiado todo su sistema de sensores», informó ayer el portavoz de las Fuerzas Aéreas, teniente coronel Henry Munhoz.

El militar informó también de que «en septiembre de 2006, una aeronave de la aerolínea brasileña GOL cayó con 154 personas a bordo en medio de la selva amazónica. Menos de 24 horas después localizamos los restos -contaba Munhoz-. Nuestra misión terminó entonces sin que nadie quedara atrás. Ahora tenemos 228 pasajeros esperando el rescate. La misión es difícil, pero nuestro desafío es hallar todos los cuerpos desaparecidos».