Nancy Pelosi, durante una conferencia en Washington
Nancy Pelosi, durante una conferencia en Washington - REUTERS

Tras el fiasco de Mueller, los demócratas cambian el foco hacia la sanidad

En la lucha por conquistar electorados e influencia, Trump y los republicanos buscan ganar apoyos en la comunidad judía

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

En cuanto se conocieron las conclusiones de Robert Mueller sobre la trama rusa el pasado domingo, muchos demócratas apostaron por pasar página tras lo que para muchos fue un fracaso: el fiscal especial negaba la existencia de complot entre Donald Trump o su campaña con Rusia y no llegaba a determinar -aunque tampoco le exoneraba- que hubiera incurrido en obstrucción de la justicia.

Por delante tenían la opción de mantener una batalla sobre la trama rusa que parece ya perdida -exigir la publicación completa del informe de Mueller, cuestionar la decisión del fiscal general de exonerar a Trump en obstrucción de justicia- o pivotar la confrontación política hacia otros ámbitos, como la sanidad, infraestructuras, medio ambiente o control de armas. La primera opción no se ha desterrado -los demócratas exigieron ayer tener el informe en el plazo improbable de una semana-, pero los esfuerzos ya parecen centrados fuera de la trama rusa.

Para ello, han tenido un aliado inesperado: el propio Trump. Su Gobierno redobló ayer los ataques contra la reforma sanitaria de Barack Obama -conocida como Obamacare- en una batalla judicial que se encuentra en un tribunal de apelaciones: el Departamento de Justicia exigió no solo que se eliminen algunas cláusulas de la ley, como había hecho hasta ahora, sino que se tumbe por completo.

La propuesta ha sido un «regalo» para la oposición al presidente, como reconoció Richard Neal, el demócrata que preside el comité presupuestario de la Cámara de Representantes. La líder de los demócratas en la cámara baja, Nancy Pelosi, calificó el asunto de una «oportunidad» para tratar asuntos que realmente importan a la gente y criticó el «sabotaje» que Trump pretende de la reforma más conocida de Obama.

La sanidad ya fue un asunto clave en las elecciones legislativas del pasado noviembre -aunque muchas veces sepultado por el ruido de las investigaciones a Trump- y los demócratas quieren convertirle en un asunto prioritario para evitar la reelección del multimillonario neoyorquino.

Varios legisladores aprovecharon para confirmar el giro estratégico: James Clyburn, uno de los demócratas de más alto rango en el Congreso, aseguró que el informe Mueller es «un capítulo cerrado» y que se abre uno nuevo con los ataques a Obamacare.

Entre los demócratas, todavía quedan algunas voces que insisten en utilizar las investigaciones contra Trump para forzar un ‘impeachment’ o juicio legislativo contra el presidente. Es el caso de Rashida Tlaib, que ayer buscaba apoyos para aprobar una resolución que determinara si las actuaciones de Trump eran merecedoras de ‘impeachment’, pero tuvo poco eco incluso en aliadas hasta ahora en esta lucha, como Alexandria Ocasio-Cortez o Maxine Waters.

Voto judío

Al otro lado del espectro político, los republicanos buscan la ganancia política por un flanco hasta ahora improbable: el voto judío. En los últimos meses, Trump y sus aliados en el Congreso han olido sangre en la división entre los demócratas sobre comentarios de corte antisemita de una legisladora de su partido, Ilhan Omar, la primera mujer musulmana -con Tlaib- en el Congreso de EE.UU.

El pasado fin de semana, ‘The New York Times’ aseguraba cómo los republicanos planeaban presentar varias propuestas legislativas contra posturas antisemitas, lo que anticipa un doble objetivo: fracturar todavía más a los demócratas -incapaces de mantener una posición de fuerza en los comentarios de Omar- y ganar apoyos en el influyente electorado judío, que es mayoritariamente demócrata.

En esa misma línea va el reconocimiento de Trump de los Altos del Golán como territorio de Israel, una posición que no apoya la mayoría de la comunidad internacional y que provocará grietas en los demócratas. La decisión se suma al traslado de la embajada de EE.UU. en Israel a Jerusalén, en un cortejo que podría ser decisivo -en apoyo financiero a la campaña y en votos en estados decisivos como Florida- para su reelección el año que viene.