La tragedia cubana no cesa

Ocho cadáveres seguros y diecisiete posibles. Éste es el primer recuento del último naufragio cubano en el estrecho de Florida. Esta vez eran 28 a bordo, incluyendo varios niños. Se habla de tres

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Ocho cadáveres seguros y diecisiete posibles. Éste es el primer recuento del último naufragio cubano en el estrecho de Florida. Esta vez eran 28 a bordo, incluyendo varios niños. Se habla de tres supervivientes: un contrabandista de Miami, una mujer de Matanzas y un médico llamado Sandy Carmona. Este último ya habría sido trasladado a la sede de la Seguridad del Estado en La Habana, la terrible Villa Marista. El escritor Reinaldo Arenas fue torturado ahí.

En Cienfuegos hay tres mujeres de luto por un solo hombre, Yosvanny Vera Álvarez: su hermana Misleydis, su esposa Yenisleydis y su madre, Clara Álvarez. El muerto deja también un hijo de nueve años, además de un hermano, Lázaro, que consiguió emigrar a los Estados Unidos el año pasado. Lázaro no quiere creerse ni que la lancha se hundiera por accidente ni que su hermano muriera por una parada cardiorrespiratoria cuando lo llevaban a la orilla. «Es todo muy extraño», concluye Lázaro, subrayando la condición de disidente de Yosvanny.

La versión oficial es que la lancha se hizo a la mar desde Cuba la noche del 20 de diciembre, o la madrugada del 21. Casi en seguida habrían sido detectados por la Policía fronteriza cubana, y al intentar eludirla, se habrían estrellado contra un arrecife. Entre los embarcados habría surgido entonces una fuerte discusión sobre qué hacer. Zozobraron y los guardacostas lograron rescatar a algunos. Lázaro piensa que los guardacostas embistieron directamente la lancha.

¿Qué es más triste, que los guardacostas hundieran adrede la lancha, o que ésta se hundiera sola por su misma miseria? Cada vez que el mar se traga cubanos, alguien pone el grito en el cielo: que si hay que estar loco, que a quién se le ocurre arriesgar la vida así, lanzándose al mar en una cáscara de nuez a motor.

Pues hay planes peores. En sus memorias, Reinaldo Arenas describe algunos: desde el preso en el Morro que pretendía que le pasaran en secreto un globo, inflarlo él mismo en la azotea y fugarse, hasta el que intentaba llegar buceando con patas de rana a la base naval americana de Guantánamo.

¿No debería servir ese nombre maldito, Guantánamo, para que la gente pensara, oye, si en todas partes cuecen habas, yo casi me espero, ahora que Fidel Castro está en las últimas? Pues sólo en lo que va de año han sido interceptados 3.197 cubanos en el estrecho de Florida. Es la cifra más alta desde la crisis balsera de 1994.

Por alguna razón, no andan sobrados de paciencia.

POR ANNA GRAU

EFE

La madre y las hermanas de Yosvani Vera, uno de los fallecidos en el naufragio, muestran su imagen