Tony Blair, ayer, durante su conferencia de prensa mensual en televisión AFP

Tony Blair reconoce ante la Prensa que atraviesa una grave falta de confianza

«Hay todavía mucho trabajo por hacer», sostiene Tony Blair, que parece tener claro que se volverá a presentar a unas posibles elecciones en 2005

LONDRES. JOSÉ MANUEL COSTA. CORRESPONSAL
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Tony Blair llegó a su última rueda de prensa antes de emprender las vacaciones con una sonrisa de oreja a oreja y dispuesto a no decir una palabra más de lo necesario sobre el «caso Kelly». Tras este asunto «todos (medios y políticos) habremos de sacar nuestras conclusiones, una vez la investigación dirigida por lord Hutton presente su informe». Y de ahí no hubo manera de sacarle.

Sin embargo, hubo puntos interesantes, como cuando se le preguntó por el futuro de Campbell y Blair, en vez de cantar una apología de su «Director de Comunicaciones y Estrategia», se limitó a decir que no especulaba sobre esos temas.

Crisis de confianza

Por otra parte, Blair reconoció lo que es obvio, que atraviesa una terrible crisis de confianza: «Acepto que ese es un asunto que hemos de afrontar». No es raro, si se tiene en cuenta que casi un 60 por ciento de los británicos ha dejado de pensar que este es un Gobierno honesto y casi un 74 por ciento opina que Blair condujo a su país a la guerra bajo pretextos falsos.

A diferencia de muchos de sus corifeos, Blair aceptó también que la confianza debe recuperarse, no solo haciendo ver que a los iraquíes les irá mejor en el futuro, sino también explicando qué ha sucedido con las famosas armas de destrucción masiva. Blair volvió a pedir paciencia y a hablar de «programas». Porque de armas dispuestas a ser utilizadas, dejó de hablar hace ya mes y medio.

En realidad esta rueda de prensa se preveía algo sosa y, en ese sentido, no ha decepcionado. Con una investigación judicial en marcha, Blair puede irse de vacaciones a la mansión de Cliff Richard en las Barbados confiando en no tener más sobresaltos hasta que el juez Hutton presente su veredicto. Es posible que se vea obligado a testificar ante el lord, pero esa es una incomodidad menor comparada con las de las últimas semanas.

Por otra parte, parece que Blair piensa volver a presentarse a las próximas elecciones, que tendrán lugar probablemente en el 2005. «Hay todavía un gran trabajo por hacer y mi apetito por llevarlo a cabo todavía no ha disminuido» dijo Blair y con ello pretendía cerrar la boca de quienes ya murmuran abiertamente sobre su sustitución por el ministro de Hacienda, Gordon Brown.

El desfallecimiento de Tokio tal vez se debiera más al jet-lag que al caso Kelly, a Irak o al estado de la sanidad. Este hombre es incombustible. O al menos esa es la impresión que trató de transmitir ayer.