Protesta islamista en Lahore contra la anulación de la condena a Asia Bibi
Protesta islamista en Lahore contra la anulación de la condena a Asia Bibi - REUTERS

Tercer día de violencia en Pakistán por el «caso Asia Bibi»

Marchas, huelgas y quema de propiedades de la minoría cristiana en Lahore

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Pakistán vivió ayer su tercera jornada de huelga, protestas y violencia contra propiedades de la minoría cristiana, tras la sentencia del Tribunal Supremo que el miércoles exculpó a la católica Asia Bibi del delito de «blasfemia» contra el islam, que lleva acarreada la pena de muerte. Los principales movimientos radicales islamistas siguieron jaleando a sus seguidores para salir a la calle «y sacrificar sus vidas por Mahoma», en un intento desesperado de evitar la salida de prisión de Asia Bibi. Varias manifestaciones con miles de radicales marcharon por la capital, Islamabad, exigiendo la «horca para la blasfema». Grupos de violentos sembraron el pánico en las comunidades cristianas de Lahore –la capital cultural– y Karachi –centro económico de Pakistán–, quemando vehículos, propiedades y forzando a los residentes a no salir a la calle.

El Ejército paquistaní hizo un llamamiento a la calma para evitar que «las cosas lleguen a un punto que haga necesaria la intervención de las fuerzas armadas». Por su parte, el primer ministro paquistaní, Imran Khan, repitió la misma advertencia a los islamistas –«no os enfrentéis con el Estado», dijo– pero al mismo tiempo entabló negociaciones con el Tribunal Supremo, en un movimiento táctico pero desconcertante. Los islamistas quieren evitar la aplicación de la sentencia exculpatoria de Asia Bibi, y han presentado un recurso ante un tribunal religioso, alegando que el Supremo «no siguió» la jurisprudencia ni las normas islmámicas en este caso.

Tras el endurecimiento de la llamada «ley de la blasfemia» en los años 80, que permite que el testimonio de tres musulmanes baste para denunciar por ataques al Corán o a Mahoma a otra persona, los tribunales han juzgado más de un millar de casos. El delito de «blasfemia» está castigado con la pena de horca pero nunca se ha aplicado. Asia Bibi, encarcelada desde hace ocho años por esa acusación, iba a ser la primera víctima hasta que se produjo en última instancia la intervención del Supremo.

Según la agencia Reuters, tanto el Gobierno de Khan como el Ejército llevaron a cabo ayer encuentros con los líderes del partido ultraislamista Tehreek-e-Labaik (TLP) para que levante su llamamiento a la huelga y la violencia callejera, pero no hubo acuerdo final.

En previsión del endurecimiento de las protestas ayer, viernes y día sagrado musulmán, el Gobierno decidió cortar las comunicaciones en las redes móviles de telefonía, para dificultar la coordinación entre los convocantes de las marchas. La medida afectó en particular a las comunicaciones en Islamabad y Lahore.

Asia Bibi, madre de cinco hijos, fue acusada en 2009 por dos mujeres en Lahore por haber supuestamente insultado a Mahoma.