La primera ministra británica, Theresa May - EFE

Temor en Bruselas a la dimisión de Theresa May y a un Brexit «duro»

La «premier» retrasa sus planes para el Parlamento y mantendrá hoy una tensa reunión con la plana mayor de su partido para hablar de su futuro

Theresa May dimite tras la imposibilidad de llegar a un acuerdo para el Brexit

Corresponsal en BruselasActualizado:

Mientras el desorden político se agrava en el Reino Unido, con rumores sobre la inminente dimisión de la primera ministra Theresa May, la Comisión Europea se ha apresurado a advertir que un cambio de liderazgo en Londres no llevará consigo una renegociación del Tratado de Retirada ya cerrado. La situación lleva cada vez más claramente hacia una salida sin acuerdo cuando termine la última prórroga el 1 de noviembre, a no ser que los británicos decidiesen en el último momento revocar la aplicación del artículo 50 y anulasen el proceso, que es la única opción unilateral que tienen para evitar esa desconexión traumática.

Ayer fue difícil seguir el orden de los acontecimientos -ciertos o supuestos- en la política londinense hasta el punto de que ya no se puede saber si aún mantiene sus intenciones de volver a someter a voto en la Cámara de los Comunes su enésima formulación sobre el acuerdo de divorcio con la UE y que contenía la posibilidad de que se llegase a organizar un segundo referéndum. Esto último ha levantado una ola de indignación entre los sectores más partidarios del Brexit en las filas del Partido Conservador, hasta el punto de que se ha cobrado la dimisión de Andrea Leadsoms, la responsable de relaciones del Gobierno con el Parlamento, que publicó una carta con la clara intención de forzar a May a hacer lo mismo.

Leadsoms había sido hasta ahora sólido apoyo de May especialmente en las tres votaciones fallidas del plan pactado con la UE y su renuncia es tal vez el gesto más incómodo para May en estos momentos. Por si fuera poco, el ministro del Interior, Sajid Javid, dijo ayer que en caso de que la primera ministra someta su último plan al voto de los diputados, él no lo apoyará. En realidad, la lista de todos los ministros que han dimitido o han desautorizado a May en los tres años que leva en el poder es tan larga y abultada que haría sonrojar a cualquier dirigente normalen cualquier país democrático. May había decidido abrir las opciones para lograr el apoyo de un sector de los laboristas al admitir la posibilidad de un segundo referéndum si se aprobaba por fin el Acuerdo de Retirada, una fórmula muy poco práctica porque suponía dejar paradio el proceso puramente administrativo de ratificación de acuerdo esperando ese segundo voto. Hay laboristas que son patidarios de volver a consultar a la población, pero a los partidarios del Brexit más duro esa perspectiva les pone los pelos de punta.

Y todo ello en un día en el que los británicos estuvieron votando en unas elecciones europeas que no se creyó que jamás se celebrarían en el Reino Unido porque se suponía que el pasís ya debería estar fuera de la UE. Si se cumplen las previsiones de las encuestas, el nuevo partido Brexit de Nigel Farage ganará con una ventaja escandalosa, frente a la debable del partido Conservador. Miles de europeos residentes en Gran Bretaña que deseaban votar -porque tienen derecho a ello- han denunciado que se han encontrado obstáculos extraordinarios para ello. Aunque los resultados no se publicarán hasta el domingo por la noche, los efectos de esta derrota sobre el liderazgo de May pueden manifestarse en cualquier momento en forma de una invocación del partido para que dimita y de paso a una figura diferente.

Este resultado se podría interpretar directamente como una desautorización clara de May y específicamente de esta última propuesta, cuyo destino estaba ayer tarde entre las versiones que lo dan por muerto y los que creen que May pensaba aún someterlo a votación a primeros de junio, que es otra prueba más de la extrema fragilidad de la primera ministra.

En todo caso, May tiene prevista una reunión hoy viernes con Graham Brady, el presidente del «Comité 1992» que es el que dirige la aplicación de las reglas de los conservadores, para discutir si la primera ministra debe renunciar. May sobrevivió a un primer intento de obligarla a dimitir, lo que según la práctica del partido impide repetir esta votación, pero se sabe que Brady tiene en su pdoer varias cartas de miembros del comité en las que se pronuncian sobre si se deben cambiar o no las reglas para permitir un nuevo voto de confianza inmediato sobre la continuidad de May en el Gobierno y la elección de un nuevo líder.

Teniendo en cuenta la situación política británica, el sustituto de May solo puede ser alguien que sea ferviente partidario del Brexit, lo que no servirá para resolver la división en el seno de los conservadores y probablemente tampoco para deshacer el nudo gordiano sobre el futuro del Reino Unido. La única diferencia es que el eventual sustituto de May será alguien que apostará por una salida de la UE sin acuerdo, lo que en tal caso se puede prever que se producirá a más tardar el 31 de octubre a las 12 de la noche, hora de Bruselas.

Por ello, la Comisión Europea ya ha dicho que pase lo que pase no abriría ninguna opción para revisar las condiciones del divorcio. «Nuestra posición es clarísima, el acuerdo de retirada no puede ser reabierto ni renegociado», dijo ayeren Bruselas el principal portavoz del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas.

Este recordó que, a precisamente petición de May, «el Consejo Europeo incluyó en sus conclusiones una frase que dice que sería posible revisar la declaración política siembre que no altere el espíritu del acuerdo» que no se puede reabrir. Mientras tanto, los responsables de las instituciones comunitarias contemplan «con atención y paciencia» el vodevil político británico.