La televisión pública alemana encarcela a una ciudadana por no pagar el canon

Su resistencia al pago del canon ya le había costado anteriormente su puesto de trabajo. Cuando sus cuentas bancarias fueron bloqueadas hasta que cumpliese con el denominado «impuesto independiente»

BerlínActualizado:

No tiene televisión ni radio. No desea ver programas ni escuchar noticias, por lo que Sieglinde Baumert, una alemana de 46 años, dejó de pagar el canon de la radiotelevisión pública alemana en 2013. Fue objeto de una primera denuncia cuando la deuda superó los 200 euros y desde entonces su caso ha ido pasando de instancia en instancia hasta que hoy ha ingresado en la cárcel de mujeres de Chemnitz, en Sajonia.

El antipático recibo GEZ, con el que se financia este servicio público, es en Alemania de pago obligatorio. Desde su creación en 1977, se pagada en función del número de televisores y aparatos de vídeo o de radio que hubiese en cada domicilio, de acuerdo a una declaración que supervisaban inspectores que de vez en cuando se presentaban en casa buscando transistores por los cajones. Pero con la llegada de Internet y el aumento de contribuyentes que preferían servirse de contenidos on line y evitar así el pago, Alemania estableció un canon fijo. El pago mínimo el de 18 euros al mes.

«No me interesan sus noticias, me informo en blogs de internet que me resultan más fiables», alegan Baumert, que puntualmente fue devolviendo todos los recibos junto a cartas aclaratorias en las que explicaba por qué se niega a cumplir con el pago. «Yo no veo jamás el fútbol. Y he leído que emitir un anuncio de publicidad de un minuto de duración durante un partido cuesta 40.000 euros. Alguien debería explicarme por qué tengo yo que pagar un solo céntimo para financiar eso», protesta.

Su resistencia al pago del canon ya le había costado anteriormente su puesto de trabajo. Cuando sus cuentas bancarias fueron bloqueadas hasta que cumpliese con el denominado «impuesto independiente», dejó de ser operativa financieramente y terminó abandonando un puesto cuyo salario no podía cobrar. Esta misma semana se ejecutará una orden de embargo de sus pertenencias para compensar el impago. «Sólo me queda pensar que con esta injusticia quede en evidencia para todo el mundo que la obligatoriedad de ese canon en inconstitucional», ha declarado antes de entrar en la cárcel.

Baumert tendrá que pasar medio año en la cárcel, pero no quedará con eso eximida de lo que reste de la deuda tras subastarse sus bienes. Y en cuanto se registre en un nuevo domicilio, tendrá que volver a pagar el GEZ, cuyo objetivo es que las televisiones y radios públicas se encuentren en una posición, lo más lejos posible de la influencia de los gobiernos, sin ningún tipo de intervención y sin la influencia de los partidos políticos. Está gestionado por una comisión especial e independiente que determina lo que se debe pagar, las formas de pago y lo que va a financiar.

A finales de 2014 constaba un total de 4,5 millones de hogares privados, empresas o instituciones que no pagaban el recibo o que lo hacían solo por la vía de apremio. Esa es la fuerza de resistencia al impuesto directo, ciudadanos que apuestan por generar un coste administrativo y judicial que supere a la recaudación, haciendo así el cobro obligatorio contraproducente. A ella pertenece casi un 10 % del total de contribuyentes a la cuota. Aun así, la radiotelevisión pública alemana, recauda anualmente más de 8.000 millones de euros por esa vía.