Soldados del Ejército Nacional Afgano registran vehículos en un puesto de control en Jalalabad
Soldados del Ejército Nacional Afgano registran vehículos en un puesto de control en Jalalabad - AFP

Los talibanes responden con un secuestro múltiple a la oferta de tregua en Afganistán

Capturan a un centenar de pasajeros de tres autobuses en el norte de Afganistán

Corresponsal en JerusalénActualizado:

Los talibanes respondieron a la propuesta de alto el fuego del presidente afgano, Ashraf Ghani, con un secuestro múltiple en el norte del país. A diferencia de lo ocurrido en junio, cuando se pactó un alto el fuego de tres días al finalizar el mes sagrado del ramadán, los líderes insurgentes rechazan esta vez detener sus acciones con motivo del Eid Al Adha, la fiesta del sacrificio que este martes celebran los musulmanes de todo el mundo. En Afganistán no hay lugar para celebraciones.

«Decidimos apresar los autobuses después de que nuestra información de Inteligencia revelara que muchos hombres que trabajan con las fuerzas de seguridad afganas estaban viajando a Kabul en estos autobuses», explicó el portavoz talibán, Zabihulá Muyahid, a la agencia Reuters.

A primera hora de la mañana, los insurgentes capturaron tres autobuses que cubrían el recorrido entre las provincias nororioentales de Takhar y Badakhshan y Kabul y retuvieron a todos sus ocupantes cuando cruzaban Kunduz. Al cabo de unas horas la Policía informó de que «unos cien pasajeros, incluyendo mujeres y niños, han sido puestos en libertad, pero se han llevado a otros 21 a una zona remota».

Los talibanes señalaron que liberaron a los civiles, pero retuvieron a todos aquellos que eran miembros de las fuerzas de seguridad. Después de 17 años de guerra, la insurgencia gana terreno a lo largo del país y todo afgano que tiene algo de dinero viaja siempre en avión, porque las carreteras no son seguras. En este caso de Kunduz, se trata de familias humildes que querían viajar a la capital para celebrar con sus parientes la fiesta del Eid.

Ghani puso sobre la mesa la posibilidad de mantener una tregua de tres meses para intentar iniciar un diálogo que ayude a pacificar la situación, pero los talibanes no aceptaron.La noticia del secuestro de los autobuses compartió protagonismo en los medios afganos con la liberación de 40 soldados que permanecían retenidos por los talibanes.

Los militares se rindieron a la insurgencia durante el fin de semana en el distrito de Bilcheragh, en la provincia norteña de Faryab, porque el Ministerio de Defensa desatendió sus peticiones de «refuerzos y municiones».

Privatización de la guerra

Los talibanes «eran más de 2.500, equipados con artillería pesada y blindados, nosotros éramos solo 26 soldados y 20 policías», denunció Mohamed Shah, responsable policial de este distrito, que es el último del país que pasa a manos de la insurgencia, en declaraciones recogidas por el canal Tolo.

La impotencia de Kabul crece día a día y el plan de choque puesto en marcha por Estados Unidos hace un año para intentar reconducir la situación no funciona. Ante la falta de resultados, el asesor de seguridad de Donald Trump, John Bolton, manifestó su interés por la posibilidad de privatizar la guerra. Erik Prince, fundador de Blackwater, empresa con un turbio pasado en la guerra de Irak, ha vuelto a insistir en esta alternativa para acabar con el «fracaso total» de la estrategia actual.