Patricio Gálvez, en Gotemburgo
Patricio Gálvez, en Gotemburgo - EFE

De Suecia a Siria para rescatar a sus nietos de la guerra y de las garras de Daesh

Su hija se casó con un yihadista y con él y los siete pequeños se unieron al Estado Islámico; los menores ahora eran huérfanos y estaban desnutridos

Santiago de ChileActualizado:

Patricio Gálvez, chileno de 50 años, partió hace un par de meses desde Estocolmo, la pulcra y fría capital sueca en la que lleva viviendo tres décadas, hacia la polvorienta frontera terrestre entre Irak y Siria. Por tierra llegó hasta el campamento de refugiados de Al Hol, en el noreste de Siria, donde se encontró con sus siete nietos huérfanos que desde marzo estaban bajo protección de la Cruz Roja, aunque enfermos y desnutridos.

Luego de innumerables gestiones a nivel diplomático que involucraron a las cancillerías de Chile, Suecia, Irak, Siria y la Cruz Roja Internacional, Gálvez pudo juntarse definitivamente con los niños en territorio iraquí, para enseguida viajar a Gotemburgo y tal vez, dentro de poco, a Santiago de Chile. «Los niños volvieron a nacer», se complació en Chile Juan Carlos Godoy, pariente del abuelo y los niños, quien conversó con la prensa en representación de la familia.

Los pequeños, de edades comprendidas entre uno y ocho años, incluyendo una pareja de mellizas de cinco, se quedaron solos después de que el pasado noviembre, durante un bombardeo a la ciudad de Al Baguz, último bastión en Siria del Estado Islámico, muriera su madre, la chilena-sueca Amanda Gálvez.

La mujer estaba casada con el noruego-sueco Michael Skramo, un conocido yihadista en los países escandinavos que cayó en nombre de las banderas negras de Daesh en marzo pasado, en la ofensiva final que dejó la ciudad bajo el control de las Fuerzas Sirias Democráticas, una alianza integrada mayoritariamente por kurdos.

Los siete niños –cuatro de los cuales nacieron en Suecia y los otros tres bajo el «califato» de Daesh en Siria– estaban enfermos, con infecciones pulmonares y muy desnutridos. En marzo llegaron al campamento de refugiados, donde permanecen casi 100.000 personas desplazadas por una guerra que ya dura casi nueve años. «Volvieron a nacer, hubo una recomposición de su estado de ánimo importante. Hay que considerar que ellos, independientemente de los problemas de desnutrición extrema e infección pulmonar, tenían una carga emocional y un daño psicológico severo», explicó Juan Carlos Godoy.

Amanda Gálvez y Michael Skramo viajaron como turistas a Turquía en 2014 acompañados de sus cuatro hijos, pero nunca regresaron a Suecia. Cortaron comunicaciones con sus familias y, luego de mucho tiempo, contaron que se habían sumado a las fuerzas del Estado Islámico, que por entonces controlaba una importante porción del territorio sirio.

Durante los tres años siguientes nacieron sus otros hijos, que crecieron con la guerra como escenario cotidiano. «Vieron morir a sus padres en combate y lo que les sobrevino fue una historia muy trágica. Tuvieron una realidad muy dura. Estaban solos en medio de 76.000 personas en el campamento, solo cuidados por sus hermanos, de los cuáles el mayor tiene ocho años», relató el portavoz familiar el mismo miércoles, 15 de mayo, cuando el abuelo y sus siete nietos llegaron a Gotemburgo.

Ambiente hostil

«Aterrizaron en Suecia y también estaban felices. Cuando el avión llegó a tierra, los niños gritaban de alegría. Eso nos da un alivio para que la recuperación vaya por buen camino», añadió Godoy. Por lo pronto, las autoridades suecas han dispuesto el internamiento de los niños y la atención médica necesaria para recuperarlos de sus afecciones.

Pero el ambiente no es bueno. El abuelo chileno notó las reticencias del gobierno sueco a interceder por sus nietos y la casi total inacción ante la situación de entre 60 y 80 niños de origen sueco que, como sus nietos, quedaron huérfanos por la guerra. Ahora vienen los trámites para proporcionar documentación de viaje a todos los niños. El objetivo sería trasladarlos a Chile y evitar que sean estigmatizados, según sugieren algunos indicios.

«Los hijos del terrorista Michael Skramo han aterrizado en Gotemburgo», tituló el diario sueco «Nagens Nyheter», mientras otras publicaciones hablan de los «niños terroristas» que han regresado. «Las condiciones no son muy buenas en Suecia, no van a poder ir tranquilos a la escuela, a una plaza o a jugar», dijo Godoy al comentar el trato de la prensa. A pesar de todo, la familia está feliz después de que el abuelo chileno lograra salvar la vida de sus siete nietos.