Una patrulla del Ejército sueco vigila junto a la localidad de Visby, en la isla de Gotland
Una patrulla del Ejército sueco vigila junto a la localidad de Visby, en la isla de Gotland - REUTERS

Suecia se pone firme ante la amenaza rusa en el Báltico

Además de aumentar el gasto en Defensa, ha restablecido el servicio militar e incrementado su cooperación con la OTAN

CORRESPONSAL EN COPENHAGUEActualizado:

La desconfianza ante el vecino ruso que, en los últimos tiempos, parece intimidar a los países escandinavos ha provocado que el Gobierno sueco dé un paso al frente y restablezca el servicio militar obligatorio para los jóvenes nacidos entre 1999 y 2000. Se trata de una obligatoriedad más bien liviana, ya que tan solo se escogerán 4.000 soldados del total de 100.000 personas que se encuentran en esa franja de edad por lo que únicamente los más motivados serán reclutados cada año.

Según una encuesta, un 72% de los entrevistados apoyaba el servicio militar obligatorio

La medida fue anunciada la pasada semana por el ministro de Defensa, Peter Hultqvist, y cuenta con el apoyo de los verdes, socios en el gobierno, y con el de los principales partidos de la oposición, moderados y liberales. «Hay una situación de seguridad nueva. El restablecimiento del servicio militar obligatorio es una señal al mundo de que estamos aumentando nuestra defensa militar», explicaba Hultqvist. La unanimidad entre los partidos políticos se ve respaldada también por la opinión pública, como puso de manifiesto una encuesta llevada a cabo por el diario Dagens Nyheter en la que que un 72 por ciento de los entrevistados apoyaba el servicio militar obligatorio, mientras que apenas un 16 por ciento se mostraba en contra.

Entre 9 y 11 meses de servicio

En los próximos meses, todos los jóvenes de 17 y 18 años recibirán una carta con toda la información y un cuestionario que deberán rellenar antes de ser llamados a filas. Unos 13.000 serán citados para realizar pruebas físicas y psicológicas, de los que serán escogidos 4.000 hasta 2019 y 5.000 a partir de 2020. Los ejercicios militares para estos soldados se iniciarán en enero de 2018 y durarán entre 9 y 11 meses. Una vez finalizado este periodo de entrenamiento, los jóvenes podrán decidir si desean seguir en el ejército o pasar a ser reservistas. Las mujeres también formarán parte de este proceso, igual que sucede en Noruega que, hasta la fecha, era el único país de Europa en el que las mujeres realizan el servicio militar obligatorio en tiempos de paz.

El embajador ruso Viktor Tatarinstev amenazó en 2015 a Suecia con represalias militares si entraba en la OTAN

La tensión entre Estocolmo y Moscú es cada vez más evidente, sobre todo después de que en 2015 el embajador ruso Viktor Tatarinstev amenazara a Suecia con represalias militares si entraba en la OTAN. «El país que se une a la OTAN tiene que ser consciente de las consecuencias a las que se expone», explicó Tatarinstev provocando una crisis diplomática entre ambos países. Unas amenazas que Suecia ha tomado en serio, no porque vaya a entrar en la Alianza Atlántica en un futuro cercano, sino porque ha evidenciado su fragilidad defensiva, mermada desde hace años por presupuestos y personal insuficientes.

A finales de 2015, el gobierno decidió aumentar un 11% los presupuestos de Defensa «para preparar a Suecia en caso de guerra», la primera vez que esto sucedía desde el final de la Guerra Fría. Una medida a la que se une ahora el restablecimiento del servicio militar obligatorio gracias a la cual el ejército espea contar con 16.600 militares en un plazo de dos años.

La anexión de Crimea en 2014 y las constantes provocaciones militares de los rusos han hecho comprender al gobierno de Stefan Löfven y a la opinión pública que un ejército dedicado a misiones internacionales de paz no es suficiente para enfrentarse a la nueva situación geopolítica en el Báltico. Desde hace años, Rusia exhibe en la zona su poderío militar: espionaje, propaganda, ataques informáticos, ejercicios militares por sorpresa en los que el escenario se basa en un ataque u ocupación, incluyendo el uso de armas nucleares, y violación del espacio aéreo o las aguas territoriales suecas.

Uno de los enclaves fundamentales para la defensa del Báltico es la isla de Gotland, a 200 kilómetros de Estocolmo y estratégicamente situada para un dominio marítimo y aéreo de la región. En caso de conflicto entre la OTAN y Rusia, las tropas rusas estacionadas en Kaleningrado podrían hacerse con el control de Gotland en pocas horas y, de hecho, en marzo de 2015, el Ejército ruso llevó a cabo ejercicios militares con 33.000 hombres que incluían como escenario la toma de la isla.

Puerto Putin

Aviso o amenaza real, los suecos parecen haberse tomado en serio el riesgo de esta ocupación de su territorio y, desde hace unos meses, han instalado una guarnición militar permanente de 150 hombres. Además, a instancias de los ministros de Exteriores y de Defensa suecos, el ayuntamiento local ha denegado el permiso a la empresa pública rusa Gazprom para alquilar uno de sus puertos y utilizarlo como base para la construcción del gasoducto Nord Stream 2. El rechazo a «Puerto Putin», como se conocía el proyecto, es una muestra más del miedo de Suecia a ceder a los rusos parte de su territorio, aun a costa de perder una importante fuente de ingresos.

A pesar de que el embajador de Moscú Tatarinstev ya ha moderado sus amenazas y afirma que los suecos pueden dormir tranquilos porque Rusia no tiene intención de invadir el país, el restablecimiento del servicio militar, el aumento de los presupuestos y una mayor cooperación con la OTAN son una muestra de que Suecia prefiere reforzar la seguridad y no fiarse de las buenas palabras de los rusos.