Rueda de prensa de la oposición civil en Jartum
Rueda de prensa de la oposición civil en Jartum - EFE
África

Sudán tendrá una transición de tres años para un gobierno de civiles

Los militares y la oposición llegan a un acuerdo sobre la nueva fase, que incluye un parlamento dominado por el movimiento que forzó la caída de Al-Bashir

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La crisis política en la que está sumido Sudán desde el derrocamiento de su presidente, Omar Hassan al-Bashir, hace un mes suma un nuevo y esperanzador capítulo. Los líderes de protestas civiles y los militares han acordado un período de transición de tres años para transferir el poder a un gobierno civil hasta la celebración de elecciones. Las partes deben ahora negociar la composición del consejo soberano que reemplazará al militar que tomó el mando tras la deposición del veterano líder después de 30 años en el poder.

Tras casi 12 horas de negociaciones, las dos partes implicadas anunciaron el miércoles un acuerdo sobre el período de transición, un paso importante hacia un gobierno civil. Mientras que el Consejo Militar de Transición (TMC, por sus siglas en inglés) apostaba por un período de dos años, la plataforma opositora Alianza por la Libertad y el Cambio (ALC), quería que se prolongara cuatro años para disponer de más tiempo para organizarse. La portavoz del movimiento de protesta, Taha Osman, dijo que habían acordado la estructura de poder para la transición que incluiría la formación de un consejo soberano, un gabinete y un consejo legislativo. Por su parte, el teniente general Yasser al-Atta, miembro del consejo militar, anunció el miércoles que en menos de 24 horas se firmará el «acuerdo final» y confirmó que el Parlamento, que constará de 300 miembros, estará integrado en sus dos terceras partes por miembros del movimiento ciudadano que forzó la caída de Al Bashir, mientras que el resto lo tomarán los partidos que no formen parte de la alianza. En la agenda de la nueva administración estará firmar acuerdos de paz con rebeldes en las zonas de guerra como Darfur, Nilo Azul y Kordofan del Sur, que han estado luchando contra el gobierno central durante años.

Sin embargo, todavía quedan muchos flecos por resolver como, por ejemplo, decidir quién dirigirá el consejo soberano; el movimiento de protestas exige que sean civiles los que tengan mayoría (ocho de los 11 miembros), mientras que los generales que contarían con el respaldo de Arabia Saudita, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos piden que esté formado mayoritariamente por militares (en concreto por siete soldados y cuatro civiles).

Por su parte, Al-Bahir, quien fue trasladado a una prisión de máxima seguridad, fue acusado el lunes de incitación y participación en el asesinato de manifestantes durante las protestas que se iniciaron en diciembre. También le acusan de blanqueo de dinero y financiamiento del terrorismo.

La violencia empaña las negociaciones

La violencia ha ensombrecido la transición en Sudán. Las negociaciones se vieron empañadas por el asesinato de, al menos, cinco manifestantes y un miembro de las fuerzas de seguridad en enfrentamientos a las afueras de la sede militar en la capital, Jartum. Tanto la alianza de la oposición como la embajada de Estados Unidos señalaron a los militares como culpables de los actos violentes, como un intento de «perturbar el avance» en las negociaciones. A pesar de la confusión inicial sobre la identidad de los hombres armados, ambas partes responsabilizaron a las facciones de seguridad fieles a al-Bashir. Las muertes del lunes fueron las primeras después de varias semanas de protestas pacíficas; si los actos violentos se repiten podrían poner en peligro la transición.