Sudán da un plazo de tres días para salir del país al enviado especial de la ONU

El ministerio de Exteriores de Sudán ha dado hoy un plazo de tres días al enviado especial de ONU, Jan Pronk, para que abandone el país, ya que es considerado como una persona "non grata".

EFE | JARTUM
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El ministerio de Exteriores de Sudán ha dado hoy un plazo de tres días al enviado especial de ONU, Jan Pronk, para que abandone el país, ya que es considerado como una persona "non grata".

El anuncio ha sido realizado por el portavoz del ministerio, Ali Sadeq, después de que Pronk visitara la sede del ministerio. Pronk ha recibido en esa visita una carta destinada al secretario general de la ONU, Koffi Annan, en la que se explica que "la misión de la ONU en Sudán ha finalizado". En esa misiva se solicita que la ONU reemplace al enviado especial por una nueva persona que sea "más justa y realista" en el desarrollo de su misión.

Sadeq ha acusado al enviado de la ONU de "ir más allá del mandato de las Naciones Unidas" durante su estancia en Sudán. "El gobierno sudanés estará listo para cooperar con cualquier responsable de la ONU nominado por el secretario general en reemplazo de Pronk".

Pronk, declarado "persona non grata"

El anuncio de la expulsión de Pronk llega tres días después de que el Ejército de Sudán declarase "persona non grata" a Pronk y le acusase de "intervención flagrante" en los asuntos internos de las fuerzas armadas.

El portavoz del Ejército de Sudán, Osmán Mohamad al Agbach, dijo entonces que Pronk "ha llegado a inmiscuirse de forma flagrante en las cuestiones de las fuerzas armadas", y le acusó de llevar a cabo una campaña en contra del Ejército del país.

Según el ejército sudanés, Pronk ha tratado con los rebeldes de la región de Darfur, en el oeste de Sudán, sin respetar las consideraciones del gobierno lo que, para el Ejército, constituye "una guerra psicológica" contra las fuerzas armadas en favor de los insurgentes de la región.

La resistencia en Darfur está encabezada por el Frente de Salvación Nacional, que agrupa a varios movimientos que se oponen al acuerdo de paz firmado en mayo pasado entre el Gobierno sudanés y una facción insurgente en Abuya, la capital nigeriana.

El conflicto de esa región estalló en febrero de 2003, cuando los rebeldes del Movimiento de Liberación de Sudán (MLS) y el Movimiento de Justicia e Igualdad (MJI) se alzaron en armas para protestar contra la pobreza y marginación de la zona, y por el control de los recursos naturales. Desde entonces, el conflicto ha dejado unos 200.000 muertos y dos millones de desplazados, que se han visto obligados a alojarse en campos de refugiados en Sudán y Chad.