La foto tomada el 28 de febrero de 2019 muestra a Annegret Kramp-Karrenbauer, líder de la conservadora Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), durante los carnavales en Staufen
La foto tomada el 28 de febrero de 2019 muestra a Annegret Kramp-Karrenbauer, líder de la conservadora Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), durante los carnavales en Staufen - AFP

La sucesora de Merkel, AKK, rechaza la propuesta de «centralismo» europeo de Macron

La presidenta de la CDU rebate las exigencias de Macron de establecer en Europa un «escudo social» que garantice a cada trabajador «la misma remuneración en el mismo lugar de trabajo, y un salario mínimo europeo adaptado a cada país»

Corresponsal en BerlínActualizado:

Mientras Merkel guarda silencio y va reduciendo su agenda política, con un Partido Socialdemócrata fuera de juego electoral en las encuestas, la presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y aspirante a canciller alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), ha rechazado el proyecto para Europa del presidente francés, Emmanuel Macron, argumentando que el «centralismo» es «el camino erróneo». Según un artículo firmado este domingo por AKK en el periódico Die Welt, los conservadores alemanes comparten con París el deseo de fortalecer Europa, así como de coordinar las políticas migratorias, de Defensa y de lucha contra el cambio climático, pero no darán un solo paso más en la integración europea. «Un centralismo europeo, un estatismo europeo, la comunitarización de la deuda, una europeización de los sistemas sociales y del salario mínimo sería el camino erróneo», ha sentenciado AKK a muerte un proyecto que carece ya de futuro sin un sólido apoyo de Alemania.

AKK, sucesora desde el pasado diciembre de la canciller, Angela Merkel, al frente del partido, rebate las exigencias de Macron de establecer en Europa un «escudo social» que garantice a cada trabajador «la misma remuneración en el mismo lugar de trabajo, y un salario mínimo europeo adaptado a cada país». Para la líder conservadora, lo que hay que hacer es «apostar por un sistema de subsidiariedad, responsabilidad propia y obligación asociada». El objetivo, en su opinión, es lograr una "convergencia en el sentido de condiciones de vida equivalentes" dentro y entre los Estados miembros. «Por eso necesitamos una estrategia para fomentar una convergencia que entrelace los enfoques nacional y europeo de manera inteligente», explica en su artículo.

Coincide con Macron en lo que respecta a la política migratoria y la necesidad de fortalecer las fronteras exteriores de la UE. Allí donde el presidente francés subrayaba la necesidad de «revisar el espacio Schengen» y aseguraba creer en «una Europa que protege a la vez sus valores y sus fronteras», AKK destaca la importancia de «fronteras exteriores seguras para garantizar el sentimiento de unidad y seguridad en Europa». Considera necesario «completar Schengen», lo que a su vez requiere en la UE de un «acuerdo sobre la protección íntegra de las fronteras».

Las vieja herida alemana sale a relucir, además, en la exigencia de AKK, en materia de política exterior, de un puesto común permanente de la UE en el Consejo de Seguridad de la ONU, estatus que de momento sólo tienen como comunitarios Francia y Reino Unido. «Tenemos que seguir siendo transatlánticos y al mismo tiempo volvernos más europeos», dibuja su particular cuadratura del círculo, proponiendo la creación de un Consejo de Seguridad Europeo con la inclusión de Reino Unido para decidir sobre posturas comunes en materia de política exterior y organizar actuaciones comunes en lo que respecta a política de seguridad.

El Gobierno federal alemán no había respondido hasta ahora a la propuesta de Macron. En Berlín crecen los rumores sobre la posibilidad de una especie de abdicación de Merkel en AKK y, en todo, caso, hay una gran presión en el interior del SPD para romper la gran coalición, lo que desembocaría en unas elecciones anticipadas en las que, según los sondeos, AKK es la más firme candidata a ocupar la cancillería de Berlín.