La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, comparece en el Parlamento en Edimburgo el 27 de junio
La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, comparece en el Parlamento en Edimburgo el 27 de junio - Reuters

Sturgeon aplaza su referéndum tras su revés electoral

La primera ministra escocesa pospone la consulta separatista hasta que se aclare el horizonte del Brexit

Corresponsal en LondresActualizado:

La separatista Nicola Sturgeon, la primera ministra escocesa, ha anunciado en el mediodía de este martes que pospone sin nueva fecha el referéndum para la independencia que quería convocar entre otoño del año que viene y la primavera de 2019. La líder del SNP reconoce así que su plan fue desautorizado por los escoceses en las elecciones generales del pasado día 8, cuando los nacionalistas perdieron 21 escaños y 470.000 votos. Sturgeon dice ahora que no impulsará la legislación para convocar la consulta hasta que quede claro el desenlace del Brexit.

En las generales el SNP perdió 21 de sus 56 escaños, a manos de las tres formaciones unionistas. Además perdieron sus actas de diputados el antiguo ministro principal escocés, Alex Salmond, y el líder del SNP en los Comunes, Angus Robertson. La sorpresa en Escocia la dieron los conservadores, segunda fuerza tras ganar doce escaños. Su crecimiento se basó en el carisma de su joven líder, Ruth Davidson, que ha optado con éxito por plantar cara a los separatistas con un discurso frontalmente antinacionalista. Davidson había acusado a Sturgeon de estar «obsesionada» con la independencia y le había recordado que en Escocia no había apetito para otra consulta, toda vez que ya se celebró una en 2014 en la que el unionismo ganó de diez puntos. Las encuestas concordaban con el punto de vista de la líder tory y recogían que la mayoría de los escoceses no querían otro referéndum.

«Mi responsabilidad como primera ministra es buscar el mayor consenso posible», ha explicado Sturgeon en su marcha atrás de hoy, un duro revés para ella. Anunció que partir de ahora su política se centrará en intentar conseguir un Brexit favorable a los intereses de Escocia, con acceso al mercado único de la UE, y más poderes para el Parlamento de Holyrood. A su juicio la debilidad del Gobierno de May «reabre la posibilidad, aunque estrecha, de revertir el Brexit duro y mantenernos en el mercado único».

Escocia votó por quedarse

En el referéndum sobre la UE los escoceses votaron abrumadoramente a favor de la permanencia (62%-38%), mientras que en el conjunto del Reino Unido ganó el Leave (62%-38%), sobre todo por el voto inglés. Sturgeon utilizó ese contraste como argumento para justificar que Escocia necesitaba un segundo referéndum para no verse arrastrada a una salida de Europa que no quiere. Pero todo parecía muy forzado, porque cuando se celebró el referéndum de 2014 los nacionalistas manifestaron que la consulta zanjaba el debate independentista «para una generación».

El Parlamento de Holyrood llegó a aprobar a finales del pasado marzo la petición a Londres del segundo referéndum, porque el SNP goza de mayoría absoluta en impuso su punto de vista. Según los arreglos constitucionales británicos, que son diferentes a los españoles, pues el Reino Unido es una unión de naciones, el Gobierno central está obligado a conceder una consulta cuando la pide un parlamento de otra nación. Pero lo que hizo May fue rechazar el calendario de Sturgeon y le contestó que no autorizaría el referéndum mientras estuviesen en marcha las negociaciones del Brexit, porque se debilitaría la postura británica. Ahora Sturgeon ha acabado teniendo que aceptar que no habrá referéndum al menos hasta que pase el Brexit. Y eso si lo hay, porque en las encuestas escocesas el apoyo a la unión se mantiene muy firme.