Nicola Sturgeon, durante un congreso del SNP en Glasgow el pasado mes de septiembre
Nicola Sturgeon, durante un congreso del SNP en Glasgow el pasado mes de septiembre - AFP

Sturgeon amenaza con un referéndum de independencia en otoño de 2018

La primera ministra escocesa no ha tomado aún la decisión, pero advierte que no va de farol

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

El pasado viernes, Theresa May pronunció un enfático discurso unionista en Glasgow. La primera ministra escocesa, la separatista Nicola Sturgeon, no ha tardado en contestarle. En un documental que se emitirá en la BBC en la noche de este jueves amenaza con un segundo referéndum de independencia en el otoño del año próximo, antes de que el Reino Unido complete su salida de la UE. Sturgeon reconoce que no ha tomado todavía la decisión, pero advierte que no va de farol.

La amenaza de lo que los nacionalistas ha bautizado con el «indyref2» es creciente, a pesar de que en septiembre de 2014 el independentismo fue derrotado en las urnas por diez puntos (55%-45%). Antes de aquella consulta, el SNP, el partido separatista que gobierna en Escocia, había dicho que el referéndum zanjaría el debate para una generación. Pero no han tardado ni tres años en pedir otro, un ejemplo más de que lo único que colma al independentismo es crear su propio Estado y que solo aceptará un resultado que ratifique su obsesión.

El triunfo del Leave en el referéndum sobre la UE, que fue un gran alarde de nacionalismo inglés, ha tenido la contrapartida de exacerbar el riesgo de que el Reino Unido se rompa, tal y como habían advertido en campaña dos viejos zorros políticos, los ex primer Major y Blair. El Brexit ganó en Inglaterra y Gales, pero en Escocia el Remain se impuso por 62%-38% y la permanencia también ganó en Irlanda del Norte. Sturgeon se ha acogido a ese resultado para justificar un segundo referéndum, argumentando que Escocia se ve arrastrada contra su voluntad a dejar la UE. Lo cierto es que todo es más difuso: un tercio de los votantes del SNP votaron Brexit. En Irlanda del Norte también crece la herida territorial, porque los republicanos irlandeses del Sinn Féin, contrarios al Brexit, han subido mucho en las elecciones de la semana pasada y están a solo un escaño del partido ganador, el unionista DUP.

Sturgeon, de 46 años, sucedió a Alex Salmond como primera ministra después de la derrota del SNP en la consulta de 2014. Es una apparatchik del partido, que no ha trabajado fuera de la política, y obstinadamente separatista. Preguntada por la BBC si está de acuerdo con Salmond y otras voces de su partido que creen que habrá un referéndum en otoño del año que viene, respondió: «Dentro de ese marco, supongo. Cuando esté claro el acuerdo de salida del Reino Unido de la UE creo que será el momento de sentido común para que Escocia tenga esa opción». Acto seguido advirtió que no va de farol y lamentó que «en Westiminster creen que el Brexit es un juego, pero es algo muy serio para el Reino Unido y para Escocia».

Antes del Brexit total

El SNP quiere convocar el referéndum antes de que el Reino Unido haya completado la salida de la UE, porque cree que así le resultaría más fácil el ingreso en el club europeo de una Escocia independiente. Pero muchos analistas y dirigentes comunitarios creen que Escocia tendría su acceso a la UE muy difícil, porque tendría que ponerse a la cola de entrada y porque países como España la vetarían, para no dar alas a sus separatismos locales.

May activará el artículo 50 que inicia la salida a finales de este mes y comenzarán los 18 meses de negociaciones de ruptura. Los separatistas calculan que con el Gobierno de Londres enfrascado en su difícil pulso con Bruselas les será más difícil batirse en un segundo referéndum de independencia. Pero el separatismo también presenta muchos talones de Aquiles: el colapso del precio del petróleo castiga la quimera separatista, además lo cierto es que las ventas de Escocia a la UE suponen solo una cuarta parte de las que hace al resto del Reino Unido.

El Gobierno escocés tiene que pedir autorización al Número 10 para poder celebrar la consulta, contemplada en teoría en la sección 30 de la Ley de Escocia. Pero May será mucho más reacia que Cameron a conceder el referéndum para la ruptura y se abriría así un espinoso debate constitucional. Dirigentes tories dan por sentado que la premier se negará en redondo a un nuevo referéndum hasta que el Reino Unido haya completado la salida.

La próxima semana el SNP celebra su congreso en Aberdeen. Sería una oportunidad para que Sturgeon llame ya formalmente a pedir el «indyref2» a Londres. Pero probablemente se reservará esa carta para jugarla de modo efectista a la par que May active el artículo 50, que inicia la salida de la UE.

Un apoyo estancado

Según las encuestas, el apoyo a la independencia está estancado en Escocia en el 45%, la misma cifra que arrojó la consulta de 2014. Las dirigentes escocesas de los partidos conservador y laborista critican las amenazas de referéndum de Sturgeon, que tachan de «profundamente irresponsables» y «divisivas». «Es otro intento de Nicola Sturgeon para sembrar división e incertidumbre en un momento en que el país necesita estar unido», le ha reprochado la laborista Kezia Dugdale, que empieza a corregir su discurso después de que su filonacionalismo la llevase a un batacazo en las urnas, que puso por delante en Escocia a los conservadores.