Nicola Sturgeon, durante un acto este lunes en Aviemore, Escocia
Nicola Sturgeon, durante un acto este lunes en Aviemore, Escocia - Reuters

Sturgeon acusa a May de adelantar los comicios por un fraude electoral en 2015

Los laboristas reciben por primera vez desde 1920 el apoyo del Partido Comunista

Corresponsal en LondresActualizado:

Aunque con Corbyn a más de 20 puntos no parece que las elecciones vayan a tener mucha emoción, la campaña garantiza espectáculo diario. Este lunes Nicola Sturgeon, la ministra principal de Escocia, acusó a Theresa May de adelantar los comicios para evitar las consecuencias de la investigación de la fiscalía por un posible fraude electoral del Partido Conservador en sus gastos electorales de 2015, cuando Cameron logró su mayoría absoluta. La fiscalía estudia documentación aportada por doce fuerzas policiales, que compromete a veinte diputados tories (la actual mayoría conservadora es de 17 escaños).

«May convocó estas elecciones con un solo propósito: fortalecer su control del Partido Conservador y aplastar toda oposición y disidencia. Y quiere hacerlo antes de que los posibles enjuiciamientos criminales por fraude en las elecciones de 2015 la alcancen», acusó Sturgeon, quien incluso llegó a afirmar que los tories «compraron» aquellos comicios.

Las irregularidades fueron destapadas por una investigación de la televisión Channel 4, que puso de relieve malas prácticas contables en la llamada «Battle Bus». Se trataba de autobuses azules de propaganda electoral que reforzaron a los candidatos tories locales en circunscripciones marginales claves. El Partido Conservador imputó esos gastos a su central, cuando deberían haberse consignado en las campañas locales. La investigación que está llevando a cabo la fiscalía podía haber obligado a repetir las elecciones en varias circunscripciones, poniendo en riesgo la apretada mayoría de 17 que legó Cameron. Al adelantar los comicios, que estaban previstos para 2020, May ha evitado ese riesgo.

Sturgeon no está de todas maneras para muchas lecciones, pues dos de sus diputados en Westminster, el de Edimburgo Oeste y Glasgow Oeste, no van a concurrir en los comicios del 8 de junio debido a que están siendo investigados por fraude.

Espaldarazo embarazoso

Mientras tanto Corbyn, el líder laborista, continúa protagonizando cada día una controversia, e incluso varias a la vez. El Partido Comunista ha dado su apoyo a los laboristas por vez primera desde 1920, porque considera que con Corbyn «los intereses de los trabajadores y sus familias están bien defendidos». Es algo sin efecto práctico alguno, porque los comunistas son residuales y solo obtuvieron 1.229 votos en 2015. Pero resulta un espaldarazo embarazoso para Corbyn, porque permite que los tories le afeen su radicalismo. Además, el atribulado líder de la oposición ha dividido a su partido al descartar el domingo en la BBC el uso del arsenal nuclear británico en el hipotético caso de que llegase a primer ministro. La encargada de temas de defensa en su ejecutiva se ha desmarcado de la opinión de su jefe de filas.

Por último, de mitin este lunes en Escocia, Corbyn no hizo una sola alusión a uno de los mayores desafíos del Reino Unido: el segundo referéndum separatista escocés.