AP  Antes y después del paso de los bulldozer por la ex colonia de Morag

Sopa de letras «kosher» en Gush Katif

Tras la histeria colectiva previa a la «retirada de terciopelo» de sus colonos, Israel presenta sus planes para confiscar tierra palestina alrededor de Maale Adumim, junto a Jerusalén, y construir el muro ilegal que asienta sus nuevas fronteras

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GAZA. Muchas han sido las postales grabadas en Gush Katif durante la «Operación Confraternidad». Muchas las escenas congeladas de colonos iluminados, soldados emocionados, palestinos expectantes, que pasarán a la posteridad. Muchos los destinos entrecruzados de unos y otros en una histórica retirada. Aquí están algunas de esas anécdotas, algunos de esos protagonistas. De la A a la Z.

Adolescentes. Han compuesto ese «ejército» popular de infiltrados contra la evacuación. Muchas de las colonias de Gush Katif no eran sino campamentos de verano en los que los chavales, de acné fresco, se aferraron a la Tierra Prometida de Israel como podían haberlo hecho al festival de rock de Benicassim.

Benjamín Netanyahu. Apostó fuerte con su dimisión en el último minuto del partido antes de la prórroga. Lo hizo por motivos políticos personales no por convicciones ideológicas. De haber sido así habría tirado la toalla hace un año. La carrera por el liderazgo del Likud está abierta. Los sondeos se contradicen.

Colonias. Ni una en la Franja de Gaza, tras ser desmanteladas 21. Más de 130 en Cisjordania. Colonos. Ni uno en la Franja de Gaza. Había poco menos de 9.000. Más de 240.000 en Cisjordania, sin contar los 200.000 habitantes de Jerusalén Este, anexionado por Israel en 1967 sin el reconocimiento internacional.

Despliegue militar y policial. Sin precedentes en la historia de Israel salvo en algunas de las guerras del pasado siglo. Eran 55.000 efectivos contra 15.000 colonos e infiltrados. Han trabajado con mucha mano izquierda, sin desenfundar siquiera la derecha; con enorme sensibilidad y psicología dado lo que estaba en juego.

Elecciones anticipadas. Inevitables en Israel ante la situación imposible de Ariel Sharón en el Likud y la debilidad de su Gobierno, acosado por la extrema derecha. Confirmadas en los Territorios Ocupados Palestinos para el 25 de enero de 2006. La lucha, en este caso, entre Hamás y Al Fatah. Saltarán chispas a uno y otro lado el muro.

Fundamentalistas. A pares. Los unos, los musulmanes de Hamás y del Yihad Islámico, han colgado por ahora el fusil y aparcado los cohetes Qassam, no sin celebrar la victoria de la resistencia palestina. Los otros, los judíos más extremistas, han quedado en evidencia ante gran parte de su propia sociedad.

Gaza. Una cárcel superpoblada. Un cementerio ambulante para casi todos. Al menos 1.719 palestinos muertos desde finales de septiembre de 2000, 379 de ellos menores de 18 años de edad; 230 israelíes muertos en la Franja desde su ocupación en 1967, 124 desde el estallido de la segunda Intifada. Para echarse a llorar.

Hoja de Ruta. Rescatada al vuelo antes de estrellarse contra este territorio maldito. La evacuación de Gaza la salva de la quema pero parece condenada. Basta con ver, por ejemplo, los planes israelíes para expropiar la tierra palestina en las cercanías de Maale Adumim para construir el muro ilegal.

Intifada. Los más pesimistas, algunos prefieren llamarlos realistas, apuestan por el estallido de una tercera Intifada para después de las elecciones palestinas de enero, si hasta entonces Israel no abre su puño cerrado en Cisjordania. La evacuación de Gaza, un paréntesis de calma antes de una nueva tempestad.

Jerusalén. «De Gaza a Jerusalén», puede leerse en muchas pancartas que atraviesan las calles de la Franja, de su capital, de sus campos de refugiados. Jerusalén, al fondo de un conflicto con otros obstáculos en el camino: los refugiados; las fronteras; el Estado palestino viable; la liberación de los prisioneros...

Katif. El bloque de asentamientos de Katif ya es historia. Sus coquetas villas caen una tras otra bajo las palas gigantes de las impresionantes excavadoras israelíes. Sus colonias no son sino aldeas fantasmas. Se pasa página a un capítulo dramático de la historia de Israel y del conflicto de Oriente Próximo.

Laboristas. Ordenaron gran parte de la construcción de las colonias ahora desmanteladas. Perdidos en su miopía histórica, asisten perplejos, de la mano del veterano y oxidado Simón Peres, a un acontecimiento que deberían haber protagonizado ellos y nunca se atrevieron a hacerlo. Les pasará factura electoral.

Muro. Ilegal. Voraz. Insaciable. Olvidado por casi todos los actores de este drama durante largos meses, atados al pensamiento único de la evacuación de Gaza, que representa menos del 3 por ciento de todo el territorio ocupado palestino. Marcará en breve, sin duda, las fronteras unilaterales de Israel.

Naranja. El color de la revuelta contra la evacuación de Gaza. El color de más de un tercio de israelíes contrarios al plan de Sharón. El color que ha prevalecido en Jerusalén, en Gush Katif, en la Cisjordania ocupada pero que se ha desteñido con el paso tranquilo de la evacuación de la Franja mediterránea.

Operación Confraternidad. El nombre, algo cursi, elegido por el Ejército de Israel para su compleja misión en las colonias de Gaza y del norte de Cisjordania. El «Tsahal» ha demostrado que puede hacer frente a una revuelta pacífica sin represión fuera de lugar. Ha pasado con nota su examen más difícil.

Palestinos. Con Mahmud Abbas a la cabeza, que se instaló durante toda la evacuación en Gaza para controlar de cerca a los radicales. Han sabido estar a la altura de las circunstancias. No han hecho bueno el tradicional latiguillo de «saber aprovechar siempre la oportunidad de desaprovechar una oportunidad».

Queda poco menos de un mes para que Gaza pase de manera definitiva bajo control palestino. Se aceleran las demoliciones de las colonias; el domingo se trasladarán las tumbas del cementerio judío de Gush Katif a Israel; se coordinan los últimos detalles de seguridad; se traspasarán los invernaderos a los palestinos...

Retirada. La primera de Israel, por voluntad propia, de territorios palestinos ocupados desde la Guerra de los Seis Días. Se rompe así el mito, al que se han aferrado durante décadas Gobiernos hebreos de izquierda y derecha, de que las colonias judías no pueden ser evacuadas, de que la tierra ocupada no puede ser devuelta.

Sharón. Ya ha pasado a la Historia de Israel. Pero podría quedarse en sus libros para siempre si diera un paso más al frente y apostara por retroceder otro paso en Cisjordania. No parece estar por la labor aunque hace año y medio dijo en Netzarim, colonia de Gaza, que nunca dejaría esa tierra en manos de los palestinos.

Torah. La resistencia pacífica de los colonos judíos se ha concentrado, sobre todo en los últimos momentos antes de la evacuación forzosa, en torno y en el interior de las sinagogas, de cuyo Arco Sagrado se han sacado, entre lágrimas y abrazos compartidos de colonos soldados, los rollos de la Torah.

Ubicación. Un problema para muchos de los colonos evacuados, que malviven por el momento en tiendas de campaña u hoteles a la espera de encontrar un lugar digno y definitivo en el que instalarse con sus familias. Otros han apostado por instalarse en Cisjordania. De colonia en colonia y tiro porque me toca.

Violencia. La Policía, el Ejército, el Gobierno y los medios de comunicación israelíes se han encargado estos meses de presentar la evacuación de la Franja de Gaza como un amenazador anticipo de una hipotética guerra civil. No ha sido para tanto. La violencia apenas ha asomado, para el bien de todos.

Washington. Sin la presión de Estados Unidos no habría sido posible la evacuación de Gaza. Sin la presión de Estados Unidos no será posible avanzar en la Hoja de Ruta y resucitar el proceso de paz. La ANP le exige a George W. Bush una posición menos decantada del lado israelí. Será importante la coordinación con la UE.

X... muchas incógnitas a despejar por israelíes y palestinos -con la colaboración de la comunidad internacional-, que deberán trabajar duro para resolver las dudas y aventar las numerosas sombras que se ciernen sobre el futuro de la región. Lo dijo el maestro Daniel Barenboim: «No basta una sola dosis para curar al paciente de una larga enfermedad».

Y ahora qué? La gran pregunta con miles de respuestas, muchas más descorazonadoras y negativas que positivas y esperanzadoras. El desarrollo económico de Gaza, el desarme de las milicias palestinas, el desmantelamiento de las colonias ilegales y salvajes de Cisjordania... primeras exigencias encima de la mesa.

Zigzag. Casi todos los pasos al frente dados en este sempiterno conflicto se han visto acompañados de paseos interminables en sentido contrario. Difícil encontrar una situación más propicia para aprovechar el tirón y asumir a manos llenas su responsabilidad mutua. Abbas y Sharón lo saben; los palestinos y los israelíes lo necesitan.