Banco precintado de un parque de Salisbury (Reino Unido), donde fueron hallados inconscientes el exespía ruso y su hija
Banco precintado de un parque de Salisbury (Reino Unido), donde fueron hallados inconscientes el exespía ruso y su hija - Efe

La sombra del Kremlin planea sobre la intoxicación de un exespía

El agente doble Sergei Skripal, envenenado en el Reino Unido, vendió información al MI6

Moscú/LondresActualizado:

Los servicios secretos rusos siempre han considerado que todo traidor debe ser escarmentado como advertencia a otros espías que piensen pasarse al otro bando. Por eso las miradas se dirigen a Moscú tras el envenenamiento por una sustancia desconocida del exespía ruso Sergei Skripal, junto con su hija, en un centro comercial de la ciudad británica de Salisbury. Aún hospitalizado, Skripal es un excoronel y agente doble de 66 años refugiado en Gran Bretaña tras ser condenado a 13 años de cárcel por Moscú en 2006 al haber admitido que vendió al MI6 nombres en clave y direcciones de docenas de espías rusos durante diez años a cambio, según varias informaciones, de hasta 100.000 dólares. Tras cuatro años en prisión, en 2010 fue perdonado por el entonces presidente ruso, Dmitri Medvéded, y liberado como parte de un intercambio de espías entre Rusia y EE.UU. en el aeropuerto de Viena, de donde viajó a Reino Unido.

En un documental de 2014 titulado «Un topo en el acuario», antiguos compañeros de Skripal cuentan que fue un espía ejemplar, pero, a causa de una grave diabetes, tuvo que dejar el servicio y fue dado de baja en 1997. Tenía solo 46 años y le quedó «una mísera pensión», como reconoció Andréi Sharov, un veterano del GRU (la inteligencia militar soviética y ahora rusa).

Pero, según uno de los historiadores del Servicio Federal de Seguridad (FSB o antiguo KGB), Nikolái Luzán, Skripal «continuó reuniéndose con sus compañeros, a los que invitaba a su casa, mientras mostraba un nivel adquisitivo impropio para una pensionista, efectuando además frecuentes viajes». Estas circunstancias, recuerda Sharov, despertaron sospechas y terminó bajo una minuciosa observación de los servicios secretos rusos, que lograron finalmente descubrir su vínculo con el MI6 británico.

Su primera misión en el extranjero, mientras estuvo en el GRU, fue en Malta, pero tras la desintegración de la URSS fue enviado a España y, a juicio de Luzán, «debió ser allí donde los británicos le reclutaron». Su enfermedad empeoró y fue llamado a Moscú para relevarle, hace ahora 21 años. «Nadie en Rusia dudó entonces de su lealtad e integridad», señalaba Sharov.

Intercambio de espías

Se mantuvo dos años más como oficial en la reserva antes de desligarse definitivamente del GRU. Su detención se produjo en 2004 y obtuvo la libertad en compañía del científico ruso, Ígor Sutiaguin, y los agentes dobles Alexánder Zaporozhski, y Guennadi Vasilenko, canjeados por diez rusos detenidos en EE.UU. Skripal se instaló en el Reino Unido y llevaba, según sus vecinos, una vida muy tranquila.

Los medios rusos recordaban este martes a otro traidor, Oleg Penkovski, ejecutado en 1963 cuando tenía 44 años. Igual que Skripal, era coronel del GRU y también tenía acceso a información sensible. Se la vendió a EE.UU. y Reino Unido, delito por el que fue condenado a muerte. Pero, según Vladímir Rezún, que también fue agente del GRU y ahora escribe libros con el pseudónimo de Víctor Suvórov, a Penkovskino le fusilaron, sino que «le quemaron vivo en el horno de un crematorio y la escena fue filmada para mostrarla a los futuros espías a fin de que supieran qué se hace con los traidores». La publicación Argumenti y Fakti sostenía este martes que «el enorme daño que hizo Skripal a la seguridad de Rusia fue equiparable al que asestó Penkovski».