Rodrigo Antunes

Los socialistas portugueses crean una red de nepotismo sin precedentes en toda Europa

La indignación recorre el país vecino en pleno año electoral, pues las próximas elecciones legislativas se celebrarán el 6 de octubre

Corresponsal en LisboaActualizado:

Portugal da barra libre al nepotismo al haberse (auto) dotado el Gobierno socialista de una trama de 27 personas con vínculos familiares en el ejercicio del poder, sin precedentes en toda Europa.

Hasta doce familias se ven implicadas en la red puesta en pie por el primer ministro, António Costa, después de cuatro remodelaciones consecutivas. Una estructura que encabezan el ministro de Administración Interna, Eduardo Cabrita, y su mujer, Ana Paula Vitorino, ministra del Mar.

En la misma línea, otras dos carteras llaman la atención de los portugueses, que no dan crédito ante semejantes muestras de enchufismo sin tapujos: José Antonio Vieira da Silva es ministro de Trabajo y su hija Mariana Vieira da Silva se desempeña como ministra de Presidencia.

La indignación recorre el país vecino en pleno año electoral, pues las próximas elecciones legislativas se celebrarán el 6 de octubre. Será, por cierto, la primera vez que el Partido Socialista de la era post-Sócrates se somete al juicio de las urnas ya que si accedió al Palacio de Sao Bento (equivalente a Moncloa) fue a través de una moción de censura contra el conservador Pedro Passos Coelho en noviembre de 2015.

Ahí arrancó la peculiar fórmula gubernamental a la portuguesa, denominada «geringonça» («artilugio») porque no se trata de una coalición sino de un «invento» en el que los comunistas y el Bloco de Esquerda sustentan a los socialistas de manera puntual, es decir, pacto a pacto… cuando no los dejan tirados y es la derecha la que acaba salvando al Gobierno. Así luce el panorama sui generis de la política lusa, tal cual anticipaba el escritor Mário de Carvalho en irónicas comedias como «Fantasía para dos coroneles y una piscina» (Editorial Xordica).

El líder del principal partido de la oposición, Rui Rio (quien tomó las riendas del PSD tras la retirada de Passos Coelho, no ha tardado en alzar su voz contra lo que considera «un escándalo de corrupción gubernamental». Incluso ha ido más allá: «Lo peor de todo es que a los socialistas les parece normal».

Suma y sigue. Más casos que causan estupor al otro lado de la frontera. Catarina Gamboa es la mujer del ministro de Infraestructuras, Pedro Nuno Santos, y ha saltado a la palestra como jefa de gabinete de Duarte Cordeiro, secretario de Estado adjunto para Asuntos Parlamentarios, quien a su vez no ha dudado en designar como su adjunto a Pedro Anastásio, hijo del diputado socialista Fernando Anastásio.

En cuanto a la ministra de Justicia, Francisca van Dunem, resulta que está casada con Eduardo Paz Ferreira, nombrado presidente de la Comisión de Renegociación de la Concesión de la Terminal de Sines.

Pasamos al Ministerio de Medio Ambiente y Transición Energética, donde se descubre que la mujer de su titular, Joao Pedro Matos Fernandes, ha sido ascendida a jefa de gabinete del secretario de Estado de Ordenación del Territorio y Conservación de la Naturaleza… eso sí, al menos se afanó en dimitir seis meses después.

Pero no queda aquí la cosa, pues la lista continúa engordándose. Ahí está, si no, Patricia Melo e Castro, asesora del gabinete del primer ministro y cuñada de la secretaria adjunta del Partido Socialista, Ana Catarina Mendes, que es la hermana del secretario de Estado de Energía, Jorge Seguro Sanches, o sea, primo del exdirigente socialista António José Seguro.

Los portugueses asisten impotentes a tal despliegue de amiguismo entre socialistas, aún más acusado si recordamos a Rosa Zorrinho, protagonista de un asunto de similares características meses atrás en calidad de secretaria de Estado de Salud y esposa del eurodiputado socialista Carlos Zorrinho.

Y qué decir de Waldemar Oliveira Martins, secretario de Estado de Infraestructuras e hijo del histórico líder socialista Guilherme Oliveira Martins, antiguo presidente del Tribunal de Cuentas.