La líder socialdemócrata danesa, Mette Frederiksen, en un acto de su partido
La líder socialdemócrata danesa, Mette Frederiksen, en un acto de su partido - BT

Los socialistas daneses piden una cuota anual para inmigrantes no occidentales

Primera escisión importante en la postura tradicional de la izquierda

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La formación más votada en Dinamarca, el partido socialdemócrata (SD), ha dado hoy la sorpresa al anunciar un cambio radical en su política hacia la inmigración y pedir un régimen de cuotas anuales para los inmigrantes «no occidentales». El principal partido de oposición a la coalición de centroderecha argumenta que Dinamarca «no puede integrar» los actuales volúmenes de inmigrantes y requiere un criterio racional como el de los límites, en particular en materia de candidatos a refugiados. Para ello propone no solo fijar una cifra anual máxima de inmigrantes «no occidentales», sino además establecer oficinas para solicitar el asilo en Dinamarca «fuera de territorio europeo», de modo que los refugiados se atengan estrictamente a las cuotas fijadas por la ONU.

En el documento oficial presentado por el SD, su presidenta, Mette Frederiksen -exministra de Empleo y de Justicia­- subraya la revolución sociológica que ha conocido Dinamarca, uno de los paraísos del sistema de Estado de Bienestar, en las últimas tres décadas. «El cambio ha sido muy fuerte en muy poco tiempo: en 1980 el 1 por ciento de la población danesa no era de origen occidental; hoy ese segmento de población es el 8 por ciento».

En el informe publicado en internet, los socialistas evitan en todo momento la terminología racista, aunque es evidente que su propuesta de cuotas se refiere a la inmigración africana, musulmana y asiática, agravada ahora por la presión de los refugiados que huyen de las guerras en Oriente Próximo. El principal partido de oposición se alía así con los argumentos del bloque conservador en el poder, que ha plantado cara al Gobierno alemán de Merkel para impedir la llegada masiva de refugiados.

El cambio de rumbo oficial de los socialdemócratas daneses ha generado una ola de críticas en el resto de la izquierda del país, a poco más de un año para las próximas elecciones generales. Para la Lista de Unidad, de extrema izquierda, la propuesta del SD elude «asumir el desafío de la integración y se lava las manos sobre lo que ocurre en África del norte».