El primer ministro de Suecia, el socialdemocráta Stefan Löfven, ofrece una rueda de prensa tras su elección en el parlamento para un segundo mandato
El primer ministro de Suecia, el socialdemocráta Stefan Löfven, ofrece una rueda de prensa tras su elección en el parlamento para un segundo mandato - Reuters

El socialdemócrata Löfven, primer ministro de Suecia tras el pacto con el centro derecha y los excomunistas

El acuerdo de gobierno aísla a la derecha radical de Demócratas de Suecia, tercer partido en las elecciones de septiembre

BerlínActualizado:

A las puertas de un Brexit duro, el Riksdag –el Parlamento sueco– optó hoy por reelegir al primer ministro socialdemócrata Stefan Löfven, de 61 años, evitando así la fantasmal sombra de un «swexit». Löfven sigue así en el poder gobernando ahora en minoría con los verdes gracias a la abstención de la centroderecha (conservadores y liberales) y los excomunistas con el objetivo de instalar un cordón sanitario a los ultraderechistas euroescépticos y xenófobos del SD (Demócratas de Suecia). El presidente Pedro Sánchez ha tuiteado: «Mi enhorabuena y los mejores deseos para Stefan Löfven y el Partido Socialdemócrata en Suecia por el acuerdo alcanzado con la centroderecha».

Después de 131 días de parálisis política y en tercera votación, Löfven obtuvo en el Parlamento escandinavo 115 votos a favor, 153 en contra y 77 abstenciones, cumpliéndose la condición establecida en el sistema sueco para ser elegido primer ministro. La elección de Löfven estaba asegurada luego que los excomunistas del Partido de Izquierda anunciara el miércoles que se abstendrían. Entre hoy y mañana, Löfven designará los nuevos miembros de su Gabinete que presentará el lunes al Riksdag junto a su programa de Gobierno que incluye la cláusula expresa según la cual los excomunistas quedan fuera de «cualquier influencia» en la dirección política de Suecia.

Aislado queda el SD y sus 62 escaños, la tercera fuerza política en Suecia –la primera sigue siendo socialdemócrata– que en agosto anunciaba así sus condiciones para Gobernar: «Nuestra línea sobre la Unión Europea (UE) es clara: SD quiere abandonarla tras un referendo en que los suecos puedan pronunciarse sobre la unión supraestatal en que se ha convertido y no lo que nos vendieron en 1994». Así de contundentes se mostraron el pasado verano en un artículo los dos eurodiputados del SD, Kristina Winberg y Peter Lundgren. Estocolmo inaugura así un experimento político como es el aislamiento pactado contra los SD a través de un pacto entre el bloque de izquierdas –socialdemócratas, verdes y excomunistas– y el de derechas –Moderados, Centro, liberales y democristianos– para sintonizar con la mayoría de los suecos que en una encuesta del año pasado indicaron que el 52,4% es partidario de continuar en la UE contra un 18,8 % que quiere dejarla.

El reducido apoyo del Ejecutivo –tiene apenas un tercio de los escaños– y la fragilidad de sus apoyos auguran una legislatura complicada para Löfven, que en la anterior ya gobernó en minoría y superó dos mociones de censura y varias crisis políticas. Lo inmediato son las concesiones del primer ministro sueco a liberales y conservadores por su abstención, como son recortes de impuestos y reformas al mercado laboral. «El Gobierno que hemos votado no es nuestra primera opción, pero no se dan las condiciones para un nuevo Gobierno de la Alianza», ha aclarado la líder del Centro Annie Lööf. Según Löfven, «La alternativa hubiera sido un pequeño Gobierno de derechas totalmente dependiente del apoyo de los DS».