El presidente Mauricio Macri
El presidente Mauricio Macri - REUTERS

El sindicalismo castiga a Macri con una cuarta huelga general

Los movimientos sociales y los sectores más extremos de la oposición tratan de arrinconarle cuando falta un año para que termine la legislatura

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Las movilizaciones sindicales y la cuarta huelga general al Gobierno de Mauricio Macri, sorprendió al presidente argentino en Nueva York, mientras recibía un importante premio internacional (Global Citizen Award), compartía mesa con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde y anunciaba en Bloomberg TV la noticia que el mundo de las finanzas quería oír, el año próximo se presentará a la reelección.

En el exterior se celebra a Macri pero en casa el sindicalismo, los movimientos sociales y los sectores más extremos de la oposición tratan de arrinconarle cuando, prácticamente, falta un año para que termine la legislatura. Las movilizaciones que comenzaron el lunes y la huelga general de hoy, en protesta por la política de ajuste, logran poner patas arriba un país cansado de apretarse el cinturón y, en simultáneo, indignado por la red de corrupción sin escrúpulos que se tejió durante los años de régimen kirchnerista (2003-2015) y dejó secas las arcas de un Estado que no levanta cabeza. Las víctimas, en ambos casos, son los argentinos.

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca salió a defender la gestión con un ataque al sindicalismo: «Deben dejar de lado la política electoral para alcanzar acuerdos que le sirvan a los argentinos». Las declaraciones de Triaca siguieron a otras anteriores del líder de la CTA, Pablo Micheli que dijo: «No alcanza con un paro, o se cae este modelo económico o estos tipos dejan el Gobierno».

Jorge Triaca, por cuarta vez en los tres años de Administración, insistió, en declaraciones a Infobae.com en descalificar la huelga. «El paro nacional –reiteró- no resuelve nada en la Argentina». La CGT (Confederación General del Trabajo), además de la CTA y los denominados movimientos sociales, no piensan lo mismo y sueñan con cambios después de una jornada de huelga que tiene garantizado el éxito y desde primeras horas, se siente en el país con la parálisis del transporte público.

Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, el triunvirato que conduce la CGT exige la reapertura de las «paritarias» (convenios laborales) como consecuencia del alza de la inflación que podría acercarse, a fin de año, al 40 por ciento. Asimismo, quieren frenar los despidos y que el Gobierno, entre otras medidas, declare la «emergencia alimentaria».

Los efectos inmediatos que percibe la población con el paro es la ausencia de los camiones de retirada de basura, bloqueos a las principales vías de acceso a la ciudad de Buenos Aires (y a las del interior), aeropuertos cerrados, suspensión de ferrocarriles así como gasolineras sin funcionar, bancos con la persiana echada y centros escolares y comercios con el candado puesto.