Los símbolos dela «guerra sucia»

Actualizado:

Los ex dictadores Videla y Massera, el general y ex alcalde electo de la ciudad de Tucumán, Antonio Bussi, y el marino Alfredo Astiz, han sido los símbolos de la represión ilegal en la dictadura (1976-83).

Jorge Rafael Videla (77 años) lideró el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y estuvo al frente del Gobierno de facto los primeros cinco de los siete que duró la dictadura. Fueron esos años precisamente cuando la represión alcanzó su máxima intensidad, con la desaparición de 30. 000 personas, según organizaciones humanitarias. Videla fue condenado a reclusión perpetua en el histórico juicio a las juntas militares en 1985 por 66 homicidios y cientos de secuestros y torturas. Cinco años después fue indultado por el entonces presidente Carlos Menem (1989/99), pero desde 1998 cumple arresto domiciliario por el robo de bebés nacidos en el cautiverio de sus madres.

Emilio Eduardo Massera (77) integró la primera Junta militar. El llamado «Comandante Cero» fue responsable de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el principal centro de detención clandestino de la capital argentina, por el que pasaron unos 4 000 secuestrados. En ese lugar funcionó una maternidad clandestina donde dieron a luz decenas de presas y de allí salieron los «vuelos de la muerte» en los que los detenidos eran arrojados, tras ser narcotizados, al Río de La Plata. Fue condenado a reclusión perpetua e indultado por Menem, pero en 1998 fue nuevamente arrestado por robo de bebés con prisión domiciliaria. Actualmente se encuentra internado en «grave estado de salud» en un hospital militar.

Alfredo Astiz (50), apodado «El Ángel Rubio de la Muerte», es un símbolo de los grupos de tareas que sembraron el terror en Buenos Aires. Tras infiltrarse en 1977 en el grupo de lo que serían después las Madres de Plaza de Mayo, colaboró en el secuestro y desaparición de varias de sus integrantes, así como también de dos monjas francesas, Léonie Duquet y Alice Domon, y de la joven sueca Dagmar Hagelin. Fue condenado en ausencia en Francia y está reclamado por la Justicia sueca e italiana y en Argentina fue beneficiado por las leyes de Punto Final.

Antonio Bussi fue una figura emblemática de la llamada «lucha antisubversiva» en la provincia de Tucumán (norte), donde operaban diversos grupos armados, pero donde la represión azotó además a organizaciones sindicales, campesinas y estudiantiles. Ex feroz gobernador de facto de la provincia, con la vuelta a la democracia se «recicló» liderando un partido de derecha con el que ganó la gobernación en 1995 y con el que acaba de triunfar por apenas 17 votos en la alcaldía de la capital tucumana.